sábado, septiembre 22, 2012

Congresista querido, ¿querrá usted representarnos?

Ya no resulta sorprendente que las encuestas muestren altos niveles de rechazo al Congreso Nacional. Este fenómeno ha venido intensificándose desde hace dos años. En la encuesta Adimark de abril de 2010, la Cámara de Diputados mostraba un nivel de aprobación del 43% y de desaprobación de un 37%, y para junio de 2012 Adimark nos muestra un nivel de aprobación de un 17% y desaprobación del 73%. El Senado presenta un comportamiento similar al descrito.
Observamos, además, ya casi sin capacidad de asombro, como las discusiones en el congreso presentan una desconexión preocupante con las demandas ciudadanas, se habla de una crisis de representatividad en el Congreso Nacional.
En términos simples, cuando hablamos de representación, debemos pensar en una ciudadanía que entrega su poder a una persona “x” para que interprete y represente sus posturas en el mundo legislativo. Hasta ahí todo está bien.
No obstante, para que alguien nos represente, además se requiere que este representante conozca cuáles son nuestras opiniones respecto a las temáticas que se están tratando y luego exponerlas en las discusiones legislativas. Si esto no ocurre, entonces sólo estamos entregando nuestro poder a una persona sin generar una relación posterior. Estaríamos sólo en un sistema de democracia delegativa.
La representatividad requiere un constante flujo de opiniones entre representantes y representados, sobre los temas que se están discutiendo en el Congreso Nacional (y por favor, no nos vengan con que en las jornadas distritales eso es lo quese hace).
Lamentablemente, la representación no se está logrando, quizás producto del tratamiento “amateur” que se le da al acto mismo de la representación. Sin embargo es posible pensar en  metodologías que permitan recoger información relevante por parte de los parlamentarios en sus distritos y circunscripciones que aporten a mejorar el proceso de representación y alejarse de la simple delegación de poder.
Elaboración de encuestas, sistemas de votación on-line, mesas de trabajo, focus group. Existen muchas opciones. Pero lo importante es que realmente exista una correspondenciaentre la opinión ciudadana de un territorio y las argumentaciones (y votaciones) que realiza un determinado congresista.
Lo principal, a juicio de quien escribe, es terminar con las votaciones por “órdenes de partido”, ya que eso anula toda posibilidad de discusión ciudadana, elimina toda posibilidad de representatividad de los territorios y fomenta el poder de las elites políticas.
Pero ojo, todas estas metodologías que puedan recoger la opinión ciudadana deben ser pensadas con el fin de mejorar la participación y no pensadas para instrumentalizar a la ciudadanía, legitimando posturas predefinidas por el congresista. De ahí que la transparencia en la elaboración y aplicación de estas metodologías resulte fundamental.
Para finalizar, le recomiendo que haga el ejercicio de preguntarle a su representante en el poder legislativo qué metodología utiliza él o ella para recoger las opiniones ciudadanas sobre los temas que se están viendo en el Congreso. Pregúntele también si es posible acceder a los resultados de la aplicación de esas metodologías, consúltele cuánta gente participa en esas jornadas de discusión y aproveche de interrogarlo si acaso realiza sondeos en el territorio que le permitan orientarse al momento de votar en las sesiones del Congreso.

*Artículo publicado en Elquintopoder.cl :  http://www.elquintopoder.cl/politica/congresista-querido-querra-usted-representarnos/ en El Ciudadano: http://www.elciudadano.cl/2012/07/08/54688/congresista-querido-querra-usted-representarnos/

lunes, junio 18, 2012

Equipos Asesores a la medida de la autoridad (Un didáctico viaje al futuro)

(Enero de 2013) Una nueva autoridad local ha asumido hace algún tiempo en la comuna de “Chuleta City”. Sin duda, la campaña política realizada fue brillante, logrando obtener una mayoría avasalladora. Se habla incluso de proyecciones a nivel distrital para un futuro próximo.
El día del triunfo del candidato (el pasado 28 de octubre de 2012) y, entre el vino espumante, abrazos, banderas y música, le pregunté al candidato ganador: ¿Oiga, tiene usted claridad cómo va a conformar su equipo de asesores?
Mientras dos señoras lo abrazaban, me miró y me respondió: ¡Pero por supuesto, la gente que ha trabajado en mi campaña, que está ahora aquí, van a ser mis asesores!
La respuesta entregada, para nada resultaba una sorpresa. Más bien es lo que normalmente esperamos que pueda decir una nueva autoridad al momento de sentirse triunfador tras una dura campaña municipal.
Dejé pasar el tiempo, pues mi intuición me decía que la respuesta del candidato ganador había sido producto de la adrenalina, producto del momento de felicidad, producto del vino espumante y los canapés.
Por eso he esperado hasta este mes de enero de 2013.
Por estas fechas ya han terminado las fiestas y ha comenzado con fuerza el trabajo de los gobiernos locales. Por cierto, pedí una entrevista con la nueva autoridad de “Chuleta City”, por los canales institucionales correspondientes.
Fui citado a audiencia el día lunes 28 de enero de 2013 a las 9:00 horas. Llegué puntual. Mientras estaba a la espera que la nueva autoridad me recibiera, comencé a observar quiénes eran los que conformaban el equipo asesor. No me sorprendió ver que la mayoría de los que pululaban por allí eran personas que vi acompañando al candidato en los casa a casa, en las ferias, en las caravanas, y que por cierto estaban el día del triunfo celebrando con vino espumante.
Luego de esperar en una sala contigua por unos 15 minutos, llegó el momento en que se me hizo pasar al despacho de la nueva autoridad. Un gran escritorio estilo rococó me separaba de él. Sin duda, el señor ya estaba empoderado de su cargo de alcalde.
Luego de los saludos protocolares, fui directo al grano. Le consulté al ahora Alcalde respecto a quiénes eran los que conformaban su equipo de asesores. Su respuesta fue: “Mira, mi equipo está conformado por gente de mi confianza, que estuvieron conmigo durante la campaña. Son todos militantes de mi partido político y conocen muy bien los temas políticos de la comuna. Y lo mejor de todo es que los integrantes de mi equipo asesor siempre se muestran favorables a mis ideas. Yo doy una orden y al instante los chiquillos se ponen a trabajar”.
Constataba que lo dicho en octubre de 2012, no había sido producto del jolgorio ni del vino espumante. Él mantenía su idea de asesores.
Con todo respeto señor Alcalde -le interrumpí- está usted cometiendo un grave error. Más que un equipo asesor, usted ha creado un séquito de personas que sólo le siguen el amén. ¿De qué equipo de asesoría me está hablando? Continué diciendo: “El equipo asesor debería conformarlo con personas de su confianza, idealmente profesionales de diversas áreas, que provengan de todo el espectro político-ideológico y que se sientan con la libertad de dar opiniones divergentes a la suya o la del resto del equipo asesor.  Eso es un equipo asesor, el resto es tener un grupo de cortesanos, y eso, déjeselo a los reyes”.
El Alcalde recibió el mensaje no de muy buena forma. Es más, me dijo con tono duro: “Yo elijo el equipo asesor que quiera, o ¿acaso pretende que elija personas que no sean de mi partido y que luego se pongan a correr pa atrás, o quiere que tenga personas conflictivas que me digan que NO a todas mis ideas?”.
Comencé a entender que esta nueva autoridad municipal veía como un estorbo a las personas que no piensan como él, bloqueando de esta manera la posibilidad de entregarle diversidad ideológica y profesional a su equipo asesor.
Pero ese comportamiento es algo bastante generalizado en las autoridades y liderazgos en Chile. Y más aún en liderazgos con fuertes componentes de caciquismo y mesianismo. “Ellos son” la solución y los equipos asesores son simples comparsas.
No tiene sentido comentar cómo finalizó la reunión.  Sólo puedo decir que un par de sus asesores me invitó a salir del despacho, ya que por palabras de ellos: “Tenemos reunión de gabinete”.
“Esas reuniones en las que habla sólo tu jefe, seguramente”, les grité. Pero claro, en ese momento ya me encontraba sólo en la calle.
Álvaro Jorquera Mora
@jorqueramora



Seducción a la ciudadanía a través de malas prácticas. La culpa también es nuestra


Los tiempos han cambiado, las campañas políticas en Chile no son las mismas que hace 50 ó 60 años atrás, que duda cabe. Sacarse fotografías con bebés, darle la mano a la mayor cantidad de ciudadanos y sacarse fotos, ya no es tan trascendente como una buena aparición en los medios o un uso eficaz de las redes sociales (Facebook, Twitter, Youtube).

Sin duda que la inscripción automática y el voto voluntario generarán un cambio importante, que si bien hasta el día de hoy no es posible medir, sí es posible prospectar. Mal que mal, quedan sólo cinco meses para la prueba de fuego: Elecciones municipales 2012.

Primero que todo, es necesario dejar constancia que el nuevo sistema aumenta el número de votantes en 4,5 millones aproximadamente. Estos votantes podrán asistir de manera voluntaria a sufragar, dependiendo de la capacidad de los oferentes para seducirlos.

Estamos entonces a la espera que desde la oferta (candidatos) se entreguen propuestas de calidad que permitan seducir a la demanda (electorado potencial). La consecuencia sería entonces una masiva concurrencia a las urnas el día de la elección. Aquí nace una situación, que para juicio de quien escribe, puede transformarse en una problemática: La oferta para los ciudadanos, en vez de estar constituida por propuestas serias e ideas políticas, podría estar constituida intencionadamente por procesos clientelares, en donde se les ofrecen regalos, puestos de trabajo o comidas a cambio del voto. Pero, no basta con eso. Es necesario que los candidatos puedan asegurarse que quienes les han prometido apoyo, efectivamente vayan a las urnas. ¿Cómo se asegura un candidato que sus electores efectivamente sufraguen? Simple, los va a buscar a sus casas para que voten. El acarreo.

Es de esperar que acciones clientelares y los acarreos no sean las variables que caractericen al próximo proceso de elecciones municipales. La elite política, esperemos, se comporte a la altura de las circunstancias. No obstante los antecedentes por estas fechas, nos entregan algunos indicios no muy alentadores. Se denunciaron acarreos en las primarias nacionales de la Concertación, se pudo constatar la existencia de acarreo para el día 21 de mayo llevando gente a Valparaíso para que apoyara al Presidente Piñera. ¿Cuál es el miedo que tiene el que escribe esta columna? Simple. El miedo a que ganen las próximas elecciones los que ofrezcan mayor cantidad de puestos de trabajo, los que entreguen mercadería, los que tengan mejor logística en el acarreo de votos, los que arrienden más furgones y buses de “servicio ocasional”. Los que tengan más amigos con camionetas para que las pongan a disposición del candidato. Ese es el miedo.

Como reflexión final, parece pertinente discutir por qué ocurren estas cosas, por qué se entrega un Chocman y un jugo, por qué hay acarreos para primarias y para eventos políticos. La respuesta parece más fácil de lo que se cree: Estas cosas existen porque hay personas dispuestas a recibir regalos, a recibir un Chocman y un jugo, a ser acarreadas a votar a cambio de algún regalo o de una promesa clientelista.

 Lamentablemente los ciudadanos hemos alimentado la existencia de estos comportamientos de la elite política.

 Álvaro Jorquera Mora

Artículo fue tamibén publicado en "El Ciudadano" http://www.elciudadano.cl/2012/06/05/53030/seduccion-a-la-ciudadania-a-traves-de-malas-practicas-la-culpa-tambien-es-nuestra/ De igual manera fue publicado en Elquintopoder.cl http://www.elquintopoder.cl/politica/seduccion-a-la-ciudadania-con-chocman-la-culpa-tambien-es-nuestra/

lunes, abril 02, 2012

Equipos asesores “a la medida” de una autoridad: Craso error


Se estila que las autoridades públicas (y también en el sector privado) armen un equipo de asesores directos, de su total confianza, que le permitan tener claridad sobre la contingencia, sobre la agenda, y además recibir opiniones respecto a posibles decisiones políticas a tomar. El equipo de asesores se convierte en un primer termómetro, con una enorme influencia sobre el líder, por la confianza que este último le deposita.

El equipo de asesores, por la importancia ya relatada, debe ser cuidadosamente conformado. A juicio de quien escribe esta columna, la conformación de un equipo asesor debiese hacerse tomando en cuenta cuatro puntos:

1- El equipo debe conformarse por personas de absoluta confianza de la autoridad.

2.- El equipo debe estar conformado por profesionales de diversas disciplinas.
3- El equipo debe tener una transversalidad ideológica.
4- Debe existir libertad para expresar opiniones divergentes.

Sin embargo los tres últimos puntos (y fundamentalmente los dos últimos) no son tomados en cuenta a la hora de conformar equipos asesores de una autoridad (líder), creando equipos “a la medida” de las autoridades.

2.- El equipo debe estar conformado por profesionales de diversas disciplinas.

Muchas veces se conforman equipos de asesores en donde el único requisito es ser una persona de la confianza de la autoridad (que hayan trabajado en su campaña política, por ejemplo), habiendo demostrado lealtad en esos momentos. Esta puede ser una condición necesaria, pero no suficiente para conformar un buen equipo asesor.

Se comete un error al omitir la importancia de contar con profesionales en los equipos asesores, ya que resta posibilidades de dar visiones intensivas desde diversas ciencias a un fenómeno que se esté evaluando. El equipo asesor y la autoridad pierden entonces en profundidad analítica.

3- El equipo debe tener una transversalidad ideológica

Puede convertirse en una fatalidad que en la conformación de equipos asesores no exista transversalidad ideológica. Lo anterior porque el equipo, al observar un fenómeno, entrega sólo una mirada parcial de la realidad, no existiendo posibilidad de conocer visiones ideológicas distintas dentro del equipo.

Es importante hacer énfasis en este punto, ya que tiende a existir un cierto prejuicio a conformar equipos asesores en donde se incluyan personas ajenas al perfil ideológico de la autoridad y su equipo. Este prejuicio debiese eliminarse si se tiene en cuenta que a pesar de no existir correspondencia ideológica, sí existirá una estricta relación de confianza entre la autoridad y cada uno de los miembros del equipo asesor, tal como se explicita en el punto Nº 1.

4- Debe existir libertad para expresar opiniones divergentes

Relacionado con el punto Nº 3, este punto nos sugiere la existencia de libertad manifiesta para entregar opiniones dentro del equipo y a la autoridad. Muchas veces, miembros del equipo asesor prefieren no dar sus opiniones, con tal de no generar rechazo en el resto del equipo, o bien para no mostrarse contrario a las ideas que plantea el líder. Los miembros del equipo asesor terminan inhibiéndose de dar opiniones distintas a las que propone la autoridad, dando pie a que la discusión de ideas termine por desaparecer.

En muchas ocasiones, es la misma autoridad la que inhibe la discusión, o bien la que condiciona las discusiones para que se aprueben sus puntos de vista sin reparos. Pero se debe hacer énfasis que la ausencia de discusión, aumenta las probabilidades de cometer errores por parte de la autoridad, pudiendo tener consecuencias nefastas para el futuro político.


La invitación es entonces a defender la existencia de equipos asesores, que las autoridades generen esos espacios de discusión y de apoyo a su gestión política. Pero estos equipos de asesoría deben ser concebidos desde la confianza, las capacidades, la diversidad ideológica y la libertad de opinión.

Si lo anterior no se hace, la autoridad puede terminar en una especie de burbuja, alejada del mundo real y siendo parte de una dinámica en la que se aceptan todas sus opiniones, sin reparo alguno.


Álvaro Jorquera Mora
@jorqueramora

lunes, marzo 19, 2012

¡Yo no quiero ser Candidato!


Como cualquier día domingo, partí en dirección a una feria libre cerca de mi casa para realizar las compras correspondientes en frutas y verduras para la semana.

Pero el domingo pasado, que parecía un día normal, fue distinto. Encontré entre la muchedumbre a un grupo de personas que caminaba entre la gente entregando propaganda respecto a un candidato para las próximas elecciones. Este candidato caminaba junto al grupo, saludando, dando abrazos, sacándose fotos. Él mantenía una sonrisa permanente, casi eterna.

Reconozco que para mí es un sueño el poder alguna vez participar en una elección, ganarla, y asumir así un cargo de representación popular. Sin embargo, mientras compraba papas, tomates, elegía duraznos y le pagaba a la casera, comencé a pensar y a darme cuenta del sinnúmero de cosas que conlleva esto de “ser candidato”.

En primer lugar tengo que ser capaz de asegurar un cupo en mi partido político, haciéndome parte del festival de codazos para lograr posicionarme como una buena opción para el partido. ¿Primarias? Las primarias se dan sólo en lugares donde no hay claridad sobre cual “lote” del partido tiene el poder. Pero si hay un “lote” que domina ese territorio, olvidémonos de primarias. Confórmese con un “yo creo que es mejor que te bajes y así no debilitamos a nuestra carta segura”.

Ahora si soy independiente sólo depende de mi esfuerzo en conseguir adheresores a mi candidatura, y bueno, también del dinero para poder darle carácter legal a estas adhesiones.

Pero el dinero no es problema sólo de las candidaturas independientes. Los partidos políticos entregan algo de apoyo monetario a sus candidatos. Pero hablemos clarito: el que no tiene dinero para afrontar una campaña, mejor que vaya pensando en endeudarse o bien dejarle su cupo a alguien que si lo tenga. Mientras reflexionaba, el candidato que recorre la feria me da la mano mientras sonríe. Yo lo saludo, no sin dejar de pensar en lo endeudado que puede estar este caballero.

Seamos francos, el dinero en las campañas políticas se usa casi exclusivamente para difundir la candidatura, para posicionar el nombre, la foto y un eslogan “pegajoso” en el territorio que se está compitiendo. El marketing político sabe mucho de esto y logra muy buenos resultados, aunque para quien escribe esta columna, ese mismo marketing político ha sido responsable de la desaparición de candidaturas en base a ideas, fomentando la imagen, la forma por sobre el fondo. Ahora bien, destinar dineros para la conformación de think tanks que generen ideas y propuestas para la campaña, simplemente no es prioritario.

Finalmente los candidatos se han transformado en “productos” que se venden a la ciudadanía. Una ciudadanía que dista mucho de ser exigente a la hora de elegir ese tipo de “productos”.

Mientras miraba las alcachofas, pensé: ¿Y si soy capaz de posicionarme entre los codazos y además consigo el dinero necesario para hacer una campaña generosa que me convierta en un producto atractivo? ¿La tarea esta hecha? Ciertamente las probabilidades de ganar aumentan.

Pero las campañas políticas no son fáciles. No es sorpresa que comience a circular información sobre tu vida personal, familiar o laboral. No es un tema fácil de abordar que descubran que tienes un hijo fuera del matrimonio, que en tu juventud te tomaste una foto con algunas copas de más, o que hay unas deudas que aún no has logrado aclarar. Frente a esa situación, sorprendentemente te dirán dos frases: “así es la política” o bien “la política es sin llorar”. Dos frases que lo único que hacen es legitimar y hacer perennes prácticas totalmente deleznables.

Casi sin mirar y preocupado de mis reflexiones, tomé una manzana en el puesto de doña Claudia. Seguía pensando en cómo una decisión de ser candidato te transforma más que en un político, en un gladiador. En un gladiador preocupado de ganar su pelea mas bien porque la inversión monetaria realizada es alta, preocupado porque la presión del Partido Político es constante para que ganes y demuestres que tú debías ser gladiador, preocupado porque los contendores se esmeran en buscar en los mas profundo de tu historia personal o familiar algún evento que afecte tu candidatura.

Candidaturas pensadas en la imagen por sobre las ideas, centradas en destruir a los contendores en vez de posicionarte como mejor alternativa, concebidas desde una perspectiva de costo o beneficio monetario y con mínimas definiciones políticas.

¡Yo no quiero ser candidato! Dije en voz alta.

¡Caserito! me dijo doña Claudia, ¡esa fruta está podrida! Y claro, ella se refería a la manzana que yo tenía en mis manos.

Publicado en Elquintopoder.cl http://www.elquintopoder.cl/fdd/web/politica/opinion/-/blogs/yo-no-quiero-ser-candidato

miércoles, marzo 14, 2012

Perspectiva chilena de la política venezolana


***Entrevista aparecida el día martes 13 de marzo de 2012 en el diario venezolano "Nueva Prensa de Guayana"

Link directo: http://www.nuevaprensa.com.ve/site/articulo/25095/Perspectivachilenadelapolticavenezolana/

El politólogo Álvaro Jorquera Mora ofrece sus impresiones

Perspectiva chilena de la política venezolana




Omar Hernández (Internacionalista)


Ciudad Guayana.- Las realidades sociopolíticas de los países del entorno latinoamericano son similares en distintos aspectos y son múltiples los rasgos que les son comunes. Sin embargo, los análisis a simple vista son mucho más complejos. Por otro lado, la tensa situación en nuestro país ha tenido repercusión mediática en varios rincones del orbe y hoy se conoce más a Venezuela que antaño.

Analizar lo que ocurre aquí desde una perspectiva foránea ayuda a poner las cosas en perspectiva. Más, tomando referentes históricos de países vecinos. Por ello, consultamos a un especialista en la materia, Álvaro Jorquera Mora, quien desde el sur del continente amablemente respondió nuestras interrogantes.

Nuestro país acapara la atención de la prensa internacional, ¿Cómo nos ven desde Chile?

-Aquí hay expectación por lo que pueda ocurrir en Venezuela este año con el proceso electoral. La Mesa de la Unidad Democrática tiene la posibilidad cierta de derrotar a Chávez, y eso en Chile a algunos nos genera un sabor de boca conocido. Pero cuidado, La Concertación gobernó Chile durante 20 años, período con innegables avances para el país, pero también con una serie de temas donde no se quiso ni se pudo avanzar. Los años terminaron por convertir a La Concertación en una coalición insípida, que sólo se preocupó de mantener el poder y se olvidó de las profundas desigualdades que existen en Chile.

Para los que no están familiarizados con la historia chilena, ¿Nos puede explicar qué fue La Concertación?

-En Chile, el año 1988 una coalición de partidos políticos de centro-izquierda (denominada “La Concertación”) derrotó mediante un plebiscito a Pinochet, quien mantenía un régimen autoritario, sin contrapesos y con violaciones sistemáticas de los derechos humanos, desde 1973. La Concertación nació como una gran coalición, que se organizó con la convicción de derrotar a Pinochet y comenzar posteriormente un proceso de transición democrática.

Es obvio que el contexto chileno es diferente al nuestro, considerando que Venezuela posee un sistema democrático -aunque frágil-, lo cual no ocurría en Chile al nacer La Concertación. A pesar de ello, ¿Algo puede aprender la Mesa de la Unidad Democrática de la experiencia de La Concertación?
-La actual oposición venezolana debe entender que su principal arma es la unidad y su principal objetivo no es derrotar a Chávez y luego mantenerse en el poder, sino demostrar que es una alternativa viable y que será capaz de ir evolucionando a la misma velocidad que evoluciona la ciudadanía. En Chile, La Concertación no avanzó a la velocidad que los ciudadanos esperaban y fue castigada el año 2009. Perdieron el gobierno.

En Venezuela se ha hablado con frecuencia del desgaste de los partidos políticos, ¿Cómo es Chile en este sentido?

-En los últimos años Chile ha visto aparecer a una ciudadanía que desconfía de los partidos políticos y de las instituciones en general. Se pone en tela de juicio la representatividad de los partidos, dando paso a la aparición de organizaciones sociales que canalizan las demandas ciudadanas, representándolas de mejor manera. Hay que fortalecer los partidos para que canalicen eficazmente las demandas ciudadanas, evitando los personalismos.

¿No es el populismo un peligro en escenarios como los que describimos?

La aparición de líderes populistas es un peligro constante en toda sociedad política, y situaciones de crisis como las que se desarrollan en Chile son caldos de cultivo para su aparición.

¿Quién es Álvaro Jorquera Mora?

Nuestro entrevistado es politólogo egresado de la Universidad Tecnológica Metropolitana de Chile. Posee además una Maestría en Cooperación al Desarrollo, con Especialidad en Planificación Integral del Desarrollo Local, que obtuvo en la Universidad española Jaume I. Ha sido investigador destacado en temas vinculados con desarrollo comunal, fortalecimiento de la sociedad civil y participación ciudadana. Se desempeña como director de Desarrollo del Centro de Pensamiento Estratégico (CEPEST), asesor de planificación de la alcaldía de San Bernardo y catedrático universitario de Administración Organizacional.

jueves, marzo 08, 2012

Posteo Día de la mujer.....

Las mujeres tienen en Chile, un sueldo 20% menor que un hombre, en promedio, por el mismo trabajo, los planes de saludson mas caros( especialmente en edad f{ertil), no se les abren las puertas para participar en política ni en puestos directivos en el mundo privado, y por último se les utiliza como objeto sexual en medios de comunicación y en publicidad.

Ese es para mí el sentido del día de la mujer.. Mas que chocolates y flores hoy..

Hagamos un esfuerzo por la Igualdad de Género.

Saludos chicas!

sábado, marzo 03, 2012

¿Participación Ciudadana para unos pocos?


La participación ciudadana, ha sido un tema de debate durante los últimos años por parte de los Partidos Políticos, Gobierno, ONGs, opinión pública, entre otros.

No es una sorpresa que la ciudadanía adquiera lentamente espacios para participar en la toma de decisiones públicas. De a poco las autoridades comprenden que decisiones participativas generan una mayor legitimidad de los actos y una corresponsabilidad en los procesos y resultados.

La participación ciudadana ya no tiene vuelta atrás, y esto se justifica si entendemos que la Democracia (como sistema político) a medida que va madurando, requiere de una Sociedad Civil activa en su participación dentro del sistema político, dándole de esta forma. En palabras de Cohen y Arato (1992) La Sociedad Civil se considera como fuente de legitimidad del orden Social y Político, entonces la participación en la comunidad política se impone como una necesidad de toda sociedad para ser considerada democrática.

El diagnostico es claro, y de no mediar pequeños matices, es además compartido por todo el espectro político que recorre el eje izquierda-derecha.

Sin embargo hay un fenómeno que ocurre más habitualmente de lo imaginable. Este fenómeno puede denominarse como la “Elitización de la Participación Ciudadana”.

Generalmente quienes intentamos especializarnos en la temática de la Participación Ciudadana no profundizamos mas allá de la generación de los espacios para la participación ciudadana. Olvidamos lo fundamental que resulta que esos espacios de participación que tanto exigimos sean efectivamente utilizados, que exista entonces un empoderamiento ciudadano de los espacios de participación.

Ese empoderamiento, en rigor sí existe, porque la ciudadanía utiliza los espacios. El problema es qué tipo de ciudadanía es la que efectivamente utiliza los espacios de participación ciudadana que se han logrado generar.

Nos encontramos en muchas ocasiones, que las organizaciones ciudadanas, o bien ciudadanos a pie que se empoderan de los espacios de participación son los que han tenido un comportamiento de participación histórico, reconocidos por las autoridades y con un mayor acceso a la información que emana desde las instituciones. Finalmente ocurre que una “elite ciudadana” termina por utilizar los espacios de participación, cerrando la posibilidad -de manera involuntaria o quizás de manera voluntaria- de participar a la mayoría de los ciudadanos.

Frente a lo anteriormente expuesto, surgen voces que sugieren que hay un desinterés manifiesto de la ciudadanía por participar, y que resulta entonces imposible convencer al “resto de la ciudadanía” a utilizar los espacios de participación (“no podemos obligarlos a participar”). Como consecuencia se termina perpetuando el fenómeno que denomino “Elitización de la Participación Ciudadana”.

El desinterés por participar no debe ser planteado como una “causa” para la no participación, ya que eso lo transforma en una variable imposible de abordar. El desinterés debe entenderse como un efecto de la desinformación y fundamentalmente a los mínimos niveles de cultura cívica-política que existe en la ciudadanía chilena.

Si el desinterés es un efecto (tal como pretendo mostrar en este documento) debemos atacar las causas ya citadas.

• La desinformación se debe revertir diversificando las estrategias de difusión que emanen desde los organismos públicos. No basta con la entrega de dípticos a directivas de organizaciones de la Sociedad Civil, suelen participar en las convocatorias. Debe apuntarse a toda la ciudadanía, utilizando la mayor cantidad de herramientas, Fortaleciendo la transparencia activa, acercando la institucionalidad a los barrios, utilizando fuertemente las Tics...

• Los mínimos niveles de cultura cívica-política de los ciudadanos, es la causa fundamental del desinterés y debe ser abordado con una política de largo plazo. Educación Cívica en las escuelas y liceos, que fomenten el deseo de participar, de conocer sus derechos y deberes ciudadanos, de conocer la política y su importancia en la sociedad, de conocer la función de las autoridades, de conocer los canales existentes para participar y ser parte de la gestión del territorio en el que se habita.

Con certeza se requiere de una sociedad con individuos informados e interesados en participar, que tengan acceso igualitario a los espacios de participación.

Se requiere de una sociedad con un fuerte contenido político.

Álvaro Jorquera Mora
Cientista Político
@jorqueramora

Publicado en Elquintopoder.cl http://www.elquintopoder.cl/fdd/web/politica/opinion/-/blogs/participacion-ciudadana-para-unos-pocos