lunes, julio 29, 2013

Unidades Vecinales: Las amigas olvidadas de la Planificación Local

El desarrollo de una comuna depende de diversos factores. Uno de ellos es realizar una acertada toma de decisiones sobre las políticas públicas que se aplican en un territorio, focalizando correctamente los recursos.

Igual de importante es que se facilite la participación ciudadana, entendiendo que la democracia participativa permite mejores diagnósticos del territorio y mejores decisiones compartidas entre la autoridad y la sociedad civil.

Las comunas de Chile, por su extensión territorial, su heterogeneidad poblacional y paisajística, entre otros factores, requieren de un diagnóstico a una escala pequeña, que mejore la eficiencia y la eficacia de la gestión local y de las instancias de democracia participativa.

Para esto la normativa contempla la creación de Unidades Vecinales.

Las municipalidades, para el cumplimiento de sus funciones presentan una serie de atribuciones esenciales definidas por ley. Una de estas atribuciones esenciales se expresa en el Artículo Nº 5, letra j) de la Ley Orgánica de Municipalidades: “Establecer, en el ámbito de las comunas o agrupación de comunas, territorios denominados unidades vecinales, con el objeto de propender a un desarrollo equilibrado y a una adecuada canalización de la participación ciudadana”.

La ley 19.418, sobre Juntas de Vecinos y demás organizaciones comunitarias, en su artículo Nº2, letra a), define a la Unidad Vecinal como “El territorio, determinado en conformidad con esta ley, en que se subdividen las comunas, para efectos de descentralizar asuntos comunales y promover la participación ciudadana y la gestión comunitaria, y en el cual se constituyen y desarrollan sus funciones las juntas de vecinos.”

La misma ley, en su artículo Nº 38 indica que la definición de las Unidades Vecinales serán determinadas por el Alcalde, “de propia iniciativa o a petición de las juntas de vecinos o de los vecinos interesados, con el acuerdo del Concejo y oyendo al Consejo Económico y Social Comunal”.
En este mismo artículo se agrega que el Alcalde “procurará que el número de ellas (Unidades Vecinales) permita la más amplia participación de los vecinos, con el fin de facilitar una fluida relación entre las organizaciones comunitarias y el municipio”.

La pregunta que cada municipio debe realizarse es ¿Con las actuales Unidades Vecinales, estamos efectivamente propendiendo el desarrollo equilibrado y canalizando la participación ciudadana a nivel local?
 
Las actuales Unidades Vecinales que existen en cada comuna, en el momento que se definieron, probablemente sí cumplían con los objetivos definidos en la ley. Pero se debe poner especial atención respecto a que los territorios son dinámicos y sufren modificaciones durante el tiempo. Por tanto las Unidades Vecinales debiesen estar en constante revisión por parte del municipio y de la sociedad civil.

La ley, tal como lo hemos visto, efectivamente define lo que es una Unidad Vecinal, indica quien es el encargado de definirlas y cuáles son sus objetivos que debe buscar. El problema principal es que la ley no establece una metodología a utilizar por parte de las municipalidades para definir Unidades Vecinales de manera correcta y por tanto, cumplir con los objetivos indicados en la ley.

Los únicos criterios para conformar Unidades Vecinales que se entregan desde la norma, corresponde a lo presentado en el artículo Nº 38 de la ley 19.418 sobre Juntas de Vecinos. Allí se indica que para definir Unidades Vecinales se “tendrá en cuenta la continuidad física, la similitud de intereses y otros factores que constituyan el fundamento natural de agrupación de los vecinos”. Estos criterios son bastante pobres, no siendo de ayuda en el complejo proceso técnico-político de definición de Unidades Vecinales.

Los municipios se enfrentan a un gran problema. Deben definir Unidades Vecinales, pero no se les explica la metodología para hacerlo. Tenemos entonces en la actualidad tantos criterios para crear Unidades Vecinales, como comunas hay en Chile.

viernes, febrero 22, 2013

Los planes de desarrollo comunal se llenan de polvo en Chile

En Chile los municipios tienen como atribución privativa, según el artículo Nº 3 de la Ley Orgánica de Municipalidades, “Elaborar, aprobar y modificar el Plan Comunal de Desarrollo”. Además, el artículo Nº 5 de la misma ley indica que dentro de las funciones esenciales de los municipios está “Ejecutar el Plan Comunal de Desarrollo y los programas necesarios para su cumplimiento”. De lo anterior se desprende que sólo los municipios pueden elaborar un PLADECO y que es labor de estos el llevarlos cabo.
Ahora bien, para la gestión del territorio el artículo Nº 6 de la citada ley indica que los municipios deben contar como mínimo con tres instrumentos, explicitándose que uno de ellos es el Plan Comunal de Desarrollo. Por tanto, se desprende que el PLADECO es un instrumento obligatorio para todos los municipios de Chile, en cuanto a su existencia.

A pesar de la relevancia que se manifiesta en la ley, el PLADECO en la realidad no es más que un instrumento indicativo para la administración comunal. No hay un sentimiento de obligatoriedad por parte de la autoridad comunal en la ejecución de los planes, programas y proyectos que en él se indican.

Básicamente, este sentimiento de “no obligación” para cumplir con lo indicado en el PLADECO se basa en al menos 4 puntos:

1.El PLADECO implica pensar la comuna en el mediano y largo plazo, plasmando una visión de desarrollo que trasciende a la autoridad de turno. El PLADECO entonces entra en conflicto con la mirada de corto plazo que predomina en las administraciones comunales chilenas. La consecuencia: Desinterés por utilizar el PLADECO.

2.Generalmente el proceso de elaboración de un PLADECO no presenta un fuerte componente de participación ciudadana. Más bien la ciudadanía es utilizada como un actor legitimador del instrumento. Lo anterior produce que el proceso de elaboración del PLADECO se dé más bien a un nivel técnico, obviándose la visión ciudadana. La consecuencia: Alejamiento del ciudadano con la forma de elaborar el instrumento.

3.No existe presión por parte de los actores sociales locales para hacer cumplir el PLADECO. Probablemente por no considerarlo fruto del trabajo consensuado de los actores locales, o bien producto del desconocimiento del instrumento en sí, o más importante aún por la inexistencia de instancias de Control Social del PLADECO. La consecuencia: Indiferencia por un instrumento que no consideran propio.

4.Los Concejales no demuestran mayor interés por presionar a la autoridad, aun existiendo en la ley herramientas para ello. La ley Orgánica de Municipalidades en su artículo Nº 79 dice que el Concejo Municipal tiene como una de sus funciones la de supervisar el cumplimiento del Plan Comunal de Desarrollo. Incluso este Concejo puede disponer la contratación de una auditoría externa que evalúe la ejecución del Plan de Desarrollo (Artículo Nº 80). La consecuencia: No hay control sobre el PLADECO por parte de quienes debiesen llevarlo.

Al no existir mayor interés en el PLADECO, este instrumento se convierte sólo en una declaración de buenas intenciones, que queda escondido al final de un cajón en alguna oficina, cumpliendo la función de juntar polvo. Ese mismo polvo termina por enterrar una gran oportunidad para el desarrollo de las comunas de Chile.

Publicado en Elquintopoder.cl:  http://www.elquintopoder.cl/ciudad/los-planes-de-desarrollo-comunal-se-llenan-de-polvo-en-chile/
Publicado en El Ciudadano: http://www.elciudadano.cl/2012/12/04/60974/los-planes-de-desarrollo-comunal-se-llenan-de-polvo-en-chile/

jueves, noviembre 29, 2012

Una candidatura que elimina propaganda del competidor, le falla al ciudadano

Finalizada la vorágine de las elecciones municipales, todo comienza aparentemente a volver a un estado de menor efervescencia política.
Permítanme entonces una reflexión…

En períodos de campaña suelen darse enfrentamientos entre adherentes, visibles fundamentalmente a través redes sociales, pero también observables en las calles de cada comuna. No es aislada la existencia de enfrentamientos entre comandos opositores que se disputan espacios para ubicar sus afiches de campaña.

Pero lo que llama la atención es que los comandos de campaña no solo se preocupan de instalar propaganda propia, sino que hay una preocupación especial en hacer desaparecer, romper o ridiculizar los afiches de campaña de las candidaturas opositoras. Y hablemos claro, esta práctica es generalizada y sistemática. Los afiches rotos, los panfletos anónimos, entre otras cosas, no proliferan producto de la teoría de la generación espontánea. Estas prácticas ocurren comúnmente y como ciudadanos lo sabemos.

En términos prácticos, lo que una candidatura busca al dedicarse a romper propaganda ajena es invisibilizar a las demás candidaturas, intentando monopolizar la publicidad en un territorio. Ese monopolio de la propaganda genera un daño enorme a la ciudadanía, entendiendo que la decisión de votar debe ser consecuencia de un proceso de información respecto a alternativas de oferta.

Para entender el costo de oportunidad de nuestra decisión, debemos tener claridad respecto a las alternativas existentes. Si el ciudadano no conoce las alternativas, no podrá dimensionar cuál es el costo de oportunidad de elegir a un candidato. De aquí nace una pregunta: ¿No será que las candidaturas buscan que la ciudadanía no conozca el costo de oportunidad de votarles y para eso buscan invisibilizar a sus contendores?

Para que la oferta política sea conocida por la ciudadanía, la propaganda en una elección debería ser igual para todos los candidatos competidores (igualdad de propaganda en términos de cantidad de ella). Lo anterior bajo la lógica de que el ciudadano debe tener igual acceso a la información de la oferta de candidatos y programas.

Por tanto, ese acto tan mínimo de invisibilizar al oponente, lejos de hacer un favor a su propio candidato, está realizando una acción profundamente antidemocrática, pues le niega al ciudadano el derecho de informarse de las opciones que tiene y del costo de oportunidad que deberá asumir al momento de sufragar por una candidatura.

Álvaro Jorquera Mora
@jorqueramora


sábado, septiembre 22, 2012

¡Y vueeeltaaa a ser elegido! ¿Paremos la cueca?

Hace algunos días nos enteramos de que la Cámara de Diputados, por amplia mayoría, aprobó en general la reforma constitucional que pone límite a la reelección de diputados y senadores. En concreto, lo aprobado corresponde a lo siguiente: los diputados podrán repostularse en dos ocasiones, con un máximo de 12 años de ejercicio, mientras los Senadores podrán repostularse  sólo una vez, totalizando 16 años como máximo.
Sin duda se avanza en la dirección correcta, dando la posibilidad para la llegada de nuevas personas (ideas) al Congreso Nacional. Pero también es bueno dejar constancia de que esta medida es una condición necesaria pero no suficiente para renovar la política y mejorar la imagen de ésta frente a los ciudadanos.
Sólo por nombrar otra temáticas donde debiese avanzarse en un futuro próximo: reemplazar el sistema binominal por otro sistema más representativo, elegir directamente a Intendentes y COREs y regular el financiamiento de la política.
Pero volvamos al límite de reelecciones. En la cámara de diputados se seguirá discutiendo respecto de esta reforma, pasando posteriormente al Senado. Ya veremos si esta operación por mejorar la imagen de los políticos llega a buen puerto.
Sólo con la intención de aportara la discusión, quisiera poner sobre la mesa un par de ideas que en primera instancia pudieran parecer una posición extrema dentro de la temática en cuestión.
Primero que todo: no a la reelección. Se ve con bastante temor el siquiera pensar en la posibilidad de prohibir la reelección inmediata, ya que al ser elegido un congresista, dejaría de tener alguna motivación por cumplir correctamente su cargo, debido a que no habría presión de someterse al escrutinio público en una próxima elección. Además, al no existir reelección, nos encontraríamos en cada período con congresistas faltos de experiencia, convirtiendo al Congreso en una institución ineficiente.
Ser elegido congresista es por sí mismo un motivo de responsabilidad que debiese ejercerse con la misma seriedad teniendo o no teniendo posibilidad de reelegirse. Pensar que la única motivación de llegar a un puesto es ser reelegido en éste a través de los años, da para preocuparse.
Pero por un momento pensemos en esa posibilidad: los congresistas que no tienen chance de reelegirse no están motivados en realizar bien su trabajo legislativo. Propongo entonces la creación de la posibilidad de revocar de su cargo a los senadores y diputados al cumplir la mitad de su período, si la ciudadanía a la cual representa lo estima conveniente a través de presentación de firmas de un porcentaje determinado de ciudadanos. La idea principal aquí es el fortalecimiento del control social, concepto fundamental para asegurar que los congresistas asuman seriamente su ejercicio legislativo.
Pensemos ahora en el segundo argumento: al no existir reelección, en cada período nos encontraríamos con una Cámara de Diputados y con un Senado lleno de miembros neófitos, sin mayor conocimiento ni experiencia en el tema legislativo, convirtiendo al Congreso en una institución ineficiente, lenta e incapaz de cumplir con sus objetivos. No deja de tener razón esta postura, ya que como ciudadanos esperamos que al menos el Congreso se ocupe eficientemente de su principal labor: legislar.
Para evitar Congresos ineficientes por la llegada masiva de nuevos legisladores, propongo que la cámara de diputados y el Senado sean renovados en la mitad de sus integrantes, dejando entonces en ejercicio a la otra mitad que ya conoce el trabajo legislativo. De esta forma se minimiza la posibilidad de encontrarnos con un Congreso ineficiente por la condición neófita de sus integrantes. Esta renovación parcial ocurre actualmente en el Senado.
En resumen, se propone en este texto la imposibilidad de reelección, la renovación de los congresistas en un50% en cada elección y la posibilidad de revocar (reafirmar) a los congresistas al cumplir la mitad de su período, si los ciudadanos así lo estiman necesario.
Cuando existe voluntad de verdad de renovar la política, entonces las dificultades deben entenderse como desafíos para sortear, como oportunidades para discutir, y finalmente como la instancia para plantear soluciones.

*Publicado también en Elquintopoder.cl :  http://www.elquintopoder.cl/politica/y-vueeeltaaa-a-ser-elegido-paremos-la-cueca/
 Publicado en El Ciudadano: http://www.elciudadano.cl/2012/09/22/57400/y-vueeeltaaa-a-ser-elegido-paremos-la-cueca/

La Historia del ciudadano informado

En algún lugar de Chile y en una fecha que no recuerdo, un ciudadano informado se aprestaba a votar en unas elecciones municipales. El día de la elección era el momento cúlmine de todo su proceso de averiguación, de recopilación de información respecto de las candidaturas que se presentaban a la elección.
Desde hace ya más de un mes, el ciudadano informado se había dado el trabajo de conocer cada una de las propuestas de los candidatos, tratando de identificar si existía una historia común entre la candidatura y la comuna.
Hizo el esfuerzo de comunicarse con cada candidatura y evaluó el interés mostrado hacia sus consultas. Una de las preguntas que les realizó fue respecto de la motivación que tenían para ser candidatos. ¿Le interesa aplicar programas efectivos en el corto plazo y de poco efecto en el largo plazo? ¿Le preocupa realmente una planificación para el desarrollo comunal, aunque esto implique no tener resultados inmediatos?
El ciudadano informado trató de escuchar discursos y leer columnas escritas por los candidatos, buscando identificar a quienes mostraban una imagen paternalista y a quienes mostraban una actitud más horizontal, más cercana al empoderamiento ciudadano. Y este ciudadano no se quedó allí: se preocupó por ver si la forma de hacer campaña de cada candidatura en la comuna había sido utilizando estrategias innovadoras, o si acaso mantenían la antigua estrategia del rayado de murallas, lanzamiento de panfletos e invasión de carteles. Para el ciudadano informado el valor del respeto con la limpieza, el orden y la belleza de la ciudad era fundamental.
Contextualizó los discursos. Intentó ver por qué había candidaturas que casi de manera automática encontraban erradas todas las decisiones del actual alcalde. Pero también fue duro en su análisis cuando el alcalde comenzó a realizar enormes inversiones desde los últimos nueves meses antes de la elección.
El ciudadano informado se dio cuenta de que una linda foto y un eslogan llamativo, por sí mismos, no hacen gobierno local. Se sintió muy molesto cuando notó que existían candidaturas que privilegiaban la imagen por sobre las ideas, y responsabilizó al marketing político de esta tendencia creciente en Chile.
Ese día de la elección, el ciudadano informado estaba contento. Sentía que mientras marcaba su preferencia, lo hacía con total responsabilidad y pensando en el bien de su comuna. Depositó el voto en la urna, mientras esbozaba una sonrisa.
Terminado su deber cívico, el ciudadano informado salió del local de votación y de casualidad se encontró con su gran amigo, el ciudadano desinformado. Se dieron un gran abrazo. El ciudadano informado le preguntó si acaso iba en dirección a votar. “¡Pero claro! – respondió el desinformado- tengo que ir a votar, porque si gana mi candidato me aseguro un buen trabajo en la municipalidad”.
El ciudadano informado comprendió que se estaba quedando sólo.

* Publicado en elquintopoder.cl : http://www.elquintopoder.cl/politica/la-historia-del-ciudadano-informado/ 
Publicado en "El Ciudadano": http://www.elciudadano.cl/2012/08/16/55958/la-historia-del-ciudadano-informado/

Congresista querido, ¿querrá usted representarnos?

Ya no resulta sorprendente que las encuestas muestren altos niveles de rechazo al Congreso Nacional. Este fenómeno ha venido intensificándose desde hace dos años. En la encuesta Adimark de abril de 2010, la Cámara de Diputados mostraba un nivel de aprobación del 43% y de desaprobación de un 37%, y para junio de 2012 Adimark nos muestra un nivel de aprobación de un 17% y desaprobación del 73%. El Senado presenta un comportamiento similar al descrito.
Observamos, además, ya casi sin capacidad de asombro, como las discusiones en el congreso presentan una desconexión preocupante con las demandas ciudadanas, se habla de una crisis de representatividad en el Congreso Nacional.
En términos simples, cuando hablamos de representación, debemos pensar en una ciudadanía que entrega su poder a una persona “x” para que interprete y represente sus posturas en el mundo legislativo. Hasta ahí todo está bien.
No obstante, para que alguien nos represente, además se requiere que este representante conozca cuáles son nuestras opiniones respecto a las temáticas que se están tratando y luego exponerlas en las discusiones legislativas. Si esto no ocurre, entonces sólo estamos entregando nuestro poder a una persona sin generar una relación posterior. Estaríamos sólo en un sistema de democracia delegativa.
La representatividad requiere un constante flujo de opiniones entre representantes y representados, sobre los temas que se están discutiendo en el Congreso Nacional (y por favor, no nos vengan con que en las jornadas distritales eso es lo quese hace).
Lamentablemente, la representación no se está logrando, quizás producto del tratamiento “amateur” que se le da al acto mismo de la representación. Sin embargo es posible pensar en  metodologías que permitan recoger información relevante por parte de los parlamentarios en sus distritos y circunscripciones que aporten a mejorar el proceso de representación y alejarse de la simple delegación de poder.
Elaboración de encuestas, sistemas de votación on-line, mesas de trabajo, focus group. Existen muchas opciones. Pero lo importante es que realmente exista una correspondenciaentre la opinión ciudadana de un territorio y las argumentaciones (y votaciones) que realiza un determinado congresista.
Lo principal, a juicio de quien escribe, es terminar con las votaciones por “órdenes de partido”, ya que eso anula toda posibilidad de discusión ciudadana, elimina toda posibilidad de representatividad de los territorios y fomenta el poder de las elites políticas.
Pero ojo, todas estas metodologías que puedan recoger la opinión ciudadana deben ser pensadas con el fin de mejorar la participación y no pensadas para instrumentalizar a la ciudadanía, legitimando posturas predefinidas por el congresista. De ahí que la transparencia en la elaboración y aplicación de estas metodologías resulte fundamental.
Para finalizar, le recomiendo que haga el ejercicio de preguntarle a su representante en el poder legislativo qué metodología utiliza él o ella para recoger las opiniones ciudadanas sobre los temas que se están viendo en el Congreso. Pregúntele también si es posible acceder a los resultados de la aplicación de esas metodologías, consúltele cuánta gente participa en esas jornadas de discusión y aproveche de interrogarlo si acaso realiza sondeos en el territorio que le permitan orientarse al momento de votar en las sesiones del Congreso.

*Artículo publicado en Elquintopoder.cl :  http://www.elquintopoder.cl/politica/congresista-querido-querra-usted-representarnos/ en El Ciudadano: http://www.elciudadano.cl/2012/07/08/54688/congresista-querido-querra-usted-representarnos/

lunes, junio 18, 2012

Equipos Asesores a la medida de la autoridad (Un didáctico viaje al futuro)

(Enero de 2013) Una nueva autoridad local ha asumido hace algún tiempo en la comuna de “Chuleta City”. Sin duda, la campaña política realizada fue brillante, logrando obtener una mayoría avasalladora. Se habla incluso de proyecciones a nivel distrital para un futuro próximo.
El día del triunfo del candidato (el pasado 28 de octubre de 2012) y, entre el vino espumante, abrazos, banderas y música, le pregunté al candidato ganador: ¿Oiga, tiene usted claridad cómo va a conformar su equipo de asesores?
Mientras dos señoras lo abrazaban, me miró y me respondió: ¡Pero por supuesto, la gente que ha trabajado en mi campaña, que está ahora aquí, van a ser mis asesores!
La respuesta entregada, para nada resultaba una sorpresa. Más bien es lo que normalmente esperamos que pueda decir una nueva autoridad al momento de sentirse triunfador tras una dura campaña municipal.
Dejé pasar el tiempo, pues mi intuición me decía que la respuesta del candidato ganador había sido producto de la adrenalina, producto del momento de felicidad, producto del vino espumante y los canapés.
Por eso he esperado hasta este mes de enero de 2013.
Por estas fechas ya han terminado las fiestas y ha comenzado con fuerza el trabajo de los gobiernos locales. Por cierto, pedí una entrevista con la nueva autoridad de “Chuleta City”, por los canales institucionales correspondientes.
Fui citado a audiencia el día lunes 28 de enero de 2013 a las 9:00 horas. Llegué puntual. Mientras estaba a la espera que la nueva autoridad me recibiera, comencé a observar quiénes eran los que conformaban el equipo asesor. No me sorprendió ver que la mayoría de los que pululaban por allí eran personas que vi acompañando al candidato en los casa a casa, en las ferias, en las caravanas, y que por cierto estaban el día del triunfo celebrando con vino espumante.
Luego de esperar en una sala contigua por unos 15 minutos, llegó el momento en que se me hizo pasar al despacho de la nueva autoridad. Un gran escritorio estilo rococó me separaba de él. Sin duda, el señor ya estaba empoderado de su cargo de alcalde.
Luego de los saludos protocolares, fui directo al grano. Le consulté al ahora Alcalde respecto a quiénes eran los que conformaban su equipo de asesores. Su respuesta fue: “Mira, mi equipo está conformado por gente de mi confianza, que estuvieron conmigo durante la campaña. Son todos militantes de mi partido político y conocen muy bien los temas políticos de la comuna. Y lo mejor de todo es que los integrantes de mi equipo asesor siempre se muestran favorables a mis ideas. Yo doy una orden y al instante los chiquillos se ponen a trabajar”.
Constataba que lo dicho en octubre de 2012, no había sido producto del jolgorio ni del vino espumante. Él mantenía su idea de asesores.
Con todo respeto señor Alcalde -le interrumpí- está usted cometiendo un grave error. Más que un equipo asesor, usted ha creado un séquito de personas que sólo le siguen el amén. ¿De qué equipo de asesoría me está hablando? Continué diciendo: “El equipo asesor debería conformarlo con personas de su confianza, idealmente profesionales de diversas áreas, que provengan de todo el espectro político-ideológico y que se sientan con la libertad de dar opiniones divergentes a la suya o la del resto del equipo asesor.  Eso es un equipo asesor, el resto es tener un grupo de cortesanos, y eso, déjeselo a los reyes”.
El Alcalde recibió el mensaje no de muy buena forma. Es más, me dijo con tono duro: “Yo elijo el equipo asesor que quiera, o ¿acaso pretende que elija personas que no sean de mi partido y que luego se pongan a correr pa atrás, o quiere que tenga personas conflictivas que me digan que NO a todas mis ideas?”.
Comencé a entender que esta nueva autoridad municipal veía como un estorbo a las personas que no piensan como él, bloqueando de esta manera la posibilidad de entregarle diversidad ideológica y profesional a su equipo asesor.
Pero ese comportamiento es algo bastante generalizado en las autoridades y liderazgos en Chile. Y más aún en liderazgos con fuertes componentes de caciquismo y mesianismo. “Ellos son” la solución y los equipos asesores son simples comparsas.
No tiene sentido comentar cómo finalizó la reunión.  Sólo puedo decir que un par de sus asesores me invitó a salir del despacho, ya que por palabras de ellos: “Tenemos reunión de gabinete”.
“Esas reuniones en las que habla sólo tu jefe, seguramente”, les grité. Pero claro, en ese momento ya me encontraba sólo en la calle.
Álvaro Jorquera Mora
@jorqueramora



Seducción a la ciudadanía a través de malas prácticas. La culpa también es nuestra


Los tiempos han cambiado, las campañas políticas en Chile no son las mismas que hace 50 ó 60 años atrás, que duda cabe. Sacarse fotografías con bebés, darle la mano a la mayor cantidad de ciudadanos y sacarse fotos, ya no es tan trascendente como una buena aparición en los medios o un uso eficaz de las redes sociales (Facebook, Twitter, Youtube).

Sin duda que la inscripción automática y el voto voluntario generarán un cambio importante, que si bien hasta el día de hoy no es posible medir, sí es posible prospectar. Mal que mal, quedan sólo cinco meses para la prueba de fuego: Elecciones municipales 2012.

Primero que todo, es necesario dejar constancia que el nuevo sistema aumenta el número de votantes en 4,5 millones aproximadamente. Estos votantes podrán asistir de manera voluntaria a sufragar, dependiendo de la capacidad de los oferentes para seducirlos.

Estamos entonces a la espera que desde la oferta (candidatos) se entreguen propuestas de calidad que permitan seducir a la demanda (electorado potencial). La consecuencia sería entonces una masiva concurrencia a las urnas el día de la elección. Aquí nace una situación, que para juicio de quien escribe, puede transformarse en una problemática: La oferta para los ciudadanos, en vez de estar constituida por propuestas serias e ideas políticas, podría estar constituida intencionadamente por procesos clientelares, en donde se les ofrecen regalos, puestos de trabajo o comidas a cambio del voto. Pero, no basta con eso. Es necesario que los candidatos puedan asegurarse que quienes les han prometido apoyo, efectivamente vayan a las urnas. ¿Cómo se asegura un candidato que sus electores efectivamente sufraguen? Simple, los va a buscar a sus casas para que voten. El acarreo.

Es de esperar que acciones clientelares y los acarreos no sean las variables que caractericen al próximo proceso de elecciones municipales. La elite política, esperemos, se comporte a la altura de las circunstancias. No obstante los antecedentes por estas fechas, nos entregan algunos indicios no muy alentadores. Se denunciaron acarreos en las primarias nacionales de la Concertación, se pudo constatar la existencia de acarreo para el día 21 de mayo llevando gente a Valparaíso para que apoyara al Presidente Piñera. ¿Cuál es el miedo que tiene el que escribe esta columna? Simple. El miedo a que ganen las próximas elecciones los que ofrezcan mayor cantidad de puestos de trabajo, los que entreguen mercadería, los que tengan mejor logística en el acarreo de votos, los que arrienden más furgones y buses de “servicio ocasional”. Los que tengan más amigos con camionetas para que las pongan a disposición del candidato. Ese es el miedo.

Como reflexión final, parece pertinente discutir por qué ocurren estas cosas, por qué se entrega un Chocman y un jugo, por qué hay acarreos para primarias y para eventos políticos. La respuesta parece más fácil de lo que se cree: Estas cosas existen porque hay personas dispuestas a recibir regalos, a recibir un Chocman y un jugo, a ser acarreadas a votar a cambio de algún regalo o de una promesa clientelista.

 Lamentablemente los ciudadanos hemos alimentado la existencia de estos comportamientos de la elite política.

 Álvaro Jorquera Mora

Artículo fue tamibén publicado en "El Ciudadano" http://www.elciudadano.cl/2012/06/05/53030/seduccion-a-la-ciudadania-a-traves-de-malas-practicas-la-culpa-tambien-es-nuestra/ De igual manera fue publicado en Elquintopoder.cl http://www.elquintopoder.cl/politica/seduccion-a-la-ciudadania-con-chocman-la-culpa-tambien-es-nuestra/