lunes, septiembre 29, 2014

Delegaciones Municipales: ¿Y por qué no?

n Chile, no pocos municipios se enfrentan a un problema fundamental: La incapacidad de abarcar la comuna de manera eficaz, ejerciendo una influencia poco intensa y desigual en el territorio que es de su jurisdicción. Pero, ¿Por qué ocurre esta situación?
A juicio de quien escribe, los municipios se enfrentan a esta dificultad al menos por cuatro motivos.
1. Existencia de territorios extensos, con geografías complejas, en donde la municipalidad no logra llegar con facilidad a la comunidad.
2. Existencia de realidades diversas que dificultan la administración del territorio. Por ejemplo, la existencia de sector urbano y sector rural, genera dificultades en el uso de instrumentos de planificación territorial y en la definición de políticas para el desarrollo local.
3. Desinterés desde la administración comunal por sectores más alejados que no revisten mayor importancia política-electoral.
4. Excesivo centralismo de las administraciones comunales, prefiriendo centralizar la entrega de servicios bajo la popular y extendida “cultura de los centros cívicos”.


Las Delegaciones
Parece absolutamente necesario que un municipio haga los mayores esfuerzos para trabajar de manera eficaz en el territorio. En caso de existir territorios donde el municipio no está llegando de forma eficaz, la normativa chilena contempla una alternativa interesante:
La Ley 18.695 Orgánica Constitucional de Municipalidades, define en el artículo N° 68 que “El Alcalde podrá designar Delegados en localidades distantes de la sede municipal o en cualquier parte de la comuna, cuando las circunstancias así lo justifiquen. Tal designación podrá recaer en un funcionario de la municipalidad o en ciudadanos que cumplan con los requisitos establecidos en el artículo 73 y no estén en la situación prevista por el inciso tercero del artículo 59”
Este mismo artículo N° 68, en su párrafo tercero, es claro respecto a los alcances de una Delegación: “La Delegación deberá ser parcial y recaer sobre materias específicas. En la resolución respectiva el Alcalde determinará las facultades que confiere, el plazo y el ámbito territorial de competencia del Delegado”.
¿De quién es la atribución de nombrar un Delegado? La atribución es exclusiva del alcalde, y para llevar a cabo esta designación, se debe consultar al Concejo Municipal, tal como lo indica el artículo N°64 “El alcalde consultará al Concejo para efectuar la designación de Delegados a que se refiere el artículo N°68”. A esta consulta que se le debe hacer al Concejo Municipal, debe sumarse la comunicación respectiva que se debe realizar, según lo dispuesto en el párrafo cuarto del artículo N° 68: “La designación de los Delegados deberá ser comunicada por el Alcalde al Gobernador respectivo”.
Recapitulando, una Delegación Municipal es una opción interesante que debiese ser una alternativa a evaluar en comunas extensas, con realidades diversas, o que tengan áreas densamente pobladas alejadas de su centro cívico. Porque la finalidad es que los habitantes del territorio sientan un Municipio cercano, y cómo ya vimos, la normativa actual presenta algunas herramientas.
Un par de ejemplos para finalizar
¿Los Alcaldes están interesados en esta alternativa? Si vemos que no es un mecanismo utilizado intensamente, podemos decir que no hay mucho interés. Pero permítanme nombrarles dos ejemplos:
- La Municipalidad de Puerto Montt definió la Delegación de Alerce “Por el sostenido crecimiento que ha experimentado la localidad de Alerce en el curso de los últimos años, ha sido necesaria la presencia permanente de la Municipalidad de Puerto Montt”.
- La Municipalidad de Valparaíso creó la Delegación de Placilla de Peñuelas y Laguna Verde “orientada a coordinar, canalizar y representar a las autoridades municipales las inquietudes, necesidades y cuestiones de competencia Municipal que afectan a los territorios de Placilla de Peñuelas – Laguna Verde y sus habitantes, además de formular programas de desarrollo.
Hay mucho paño por cortar al respecto. Por ejemplo, qué tipos de servicios deben existir en una Delegación, o por qué es sólo atribución del Alcalde y no del Concejo Municipal su creación, entre tantas otras temáticas.
Sin embargo el tema está sobre la mesa: Las Delegaciones Municipales son una alternativa interesante a evaluar por municipalidades que tengan territorios complejos de administrar. La invitación es a reflexionar sobre ellas.

Lo rural es mucho más que “todo lo que no es urbano”

Una de las características del siglo XX es que fue en ese momento cuando la población urbana superó en número a la población rural.  La humanidad en su mayoría comenzó a pasar su vida en las ciudades.
Hoy, la población urbana supera largamente a la población rural. De hecho, en Chile la población urbana es aproximadamente  un 87%, frente a un 13% de población rural (según datos del Censo 2002)
Por diversos motivos se ha posicionado a “lo urbano” como el lugar de las oportunidades para las personas, como el lugar en donde es posible optar a mejores condiciones de vida, etc. Al contrario, se ha tendido a asociar a “lo rural” con pobreza, pocas oportunidades, desarrollo lento y condiciones de vida insuficientes.
Lo primero que es importante constatar es que por sí solas, las condiciones urbana o rural no implican mayor o menor desarrollo. O sea, vivir en un lugar urbano no asegura mayor desarrollo, como tampoco lo asegura vivir en el sector rural.
Entendiendo este punto, también es fundamental constatar que la realidad nos tiende a mostrar que el mundo rural se enfrenta a situaciones de desventaja frente a lo urbano. Lo anterior producto principalmente por la despreocupación de las autoridades políticas por esos territorios. Es esa despreocupación la que muchas veces termina por invisibilizar el mundo rural, especialmente ese mundo rural que limita con grandes centros urbanos.
Sólo por dar un ejemplo. Es tan grande el desinterés por lo rural, que al momento de definir territorios locales a nivel local, éstos se definen como “todo lo que no es urbano”. De esta manera se desatienden las complejidades y se desconocen las dinámicas diversas que se dan en el mundo rural.
Todo lo expuesto nos llama a hacer esfuerzos para retomar los territorios rurales, defenderlos y de esta manera no continuar invisibilizándolos. Nos llama a volver la mirada al sector rural y crear allí instrumentos de planificación para su desarrollo.
En términos concretos, es fundamental que las comunas rurales como también las comunas que comparten sectores urbanos y rurales, elaboren planes de desarrollo específicamente rurales con una mirada local, en donde se busque el desarrollo sustentable de aquellos territorios. Y estos planes de desarrollo rural deben elaborarse de la forma más participativa posible, teniendo como principio fundamental que sean los actores sociales locales los que definan en conjunto el camino a seguir y los métodos de control del desarrollo.
La sociedad actual defiende a ultranza lo urbano como símbolo de desarrollo y esto debe comenzar a cambiar. Pero este cambio requiere de un fuerte ejercicio que apunte a generar niveles de equidad entre el mundo rural y el mundo urbano.
Llegó el momento de proteger la ruralidad.

¿Por qué no nos importan las gobernaciones provinciales?

La Ley de bases de administración del Estado indica en su artículo N°41 que “Corresponderá al gobernador, de acuerdo con las instrucciones del intendente, la supervigilancia de los servicios públicos existentes en la provincia, pudiendo representar a aquél las necesidades o de ciencias que observare, y ejercer las demás atribuciones que le encomiende la ley o le delegue el Intendente”. En términos más simples su función es la de supervigilar la entrega de servicios y comunicar al intendente respecto de necesidades que tenga la provincia.
Además en la administración del Estado la gobernación provincial corresponde a un organismo desconcentrado, esto quiere decir que está sujeto a la dependencia jerárquica de la autoridad superior, no teniendo personalidad jurídica ni patrimonio propio.
El gobierno de Michelle Bachelet en los próximos días debiese definir a los 53 gobernadores (son 54 provincias en Chile, pero la provincia de Santiago no tiene gobernador) y cuando llegue el día del anuncio probablemente no habrá mucha atención mediática. Pero ¿por qué la designación de gobernadores provinciales es un tema poco relevante? Eso es algo que debiese analizarse en profundidad. En la presente columna se pretende dar algunas luces al respecto.
El primer inconveniente que se percibe es que el gobernador tiene un ámbito de actuación bastante acotado, pues se ve encerrado entre la fuerza que tiene la gobernación regional y la fuerza que tiene la municipalidad. Sumando también las limitaciones que le da el ser un órgano desconcentrado, termina por quedar prisionero entre lo local y lo regional.
Desde la ciudadanía probablemente se percibe el “poco peso” que tiene una gobernación, entendiéndola sólo como un organismo que se preocupa de entregar servicios (SII, registro civil, entre otros) y no como una instancia cierta donde se pueda buscar soluciones a demandas.
Junto con lo expuesto, es posible agregar que no han existido esfuerzos desde el Estado o desde la sociedad civil para la generación de una “identidad provincial”. Estos esfuerzos sí se han dado a nivel regional y comunal.
Y por último, las gobernaciones se han utilizado como un órgano de negociación política, de repartición de poder en el territorio por parte de los partidos de la coalición gobernante. Esto sin duda pudo equivocar los criterios de idoneidad de los gobernadores.
Ciertamente la situación actual de las gobernaciones provinciales es incómoda y frente a esto hay dos opciones: potenciarlas o dejar las cosas tal como están.
Si se elige potenciar las provincias, entonces como mínimo se debe dar mayor autonomía a las gobernaciones provinciales, se debe pensar en la generación de identidad en el territorio provincial para que exista un sentido de pertenencia de sus habitantes Y por último se debe pensar seriamente en la elección directa de la autoridad provincial.
¿Cuál de las dos opciones tomará el gobierno de Michelle Bachelet?

¿Control Ciudadano del Municipio?

En Chile, la administración comunal recae en la Municipalidad. Esta institución debe preocuparse de satisfacer las necesidades de la comunidad local y de asegurar su participación en el progreso económico, social y cultural de la comuna.
Ciertamente el municipio tiene una serie de responsabilidades en el territorio que administra.  Y una labor importante de fiscalización de estas responsabilidades la realizan los concejales, que según la norma[1] les corresponde: “Fiscalizar el cumplimiento de los planes y programas de inversión municipales y la ejecución del presupuesto municipal, analizar el registro público mensual de gastos detallados que lleva la Dirección de Administración y Finanzas…”, como también “Fiscalizar las actuaciones del alcalde y formularle las observaciones que le merezcan”.
Uno puede hacerse la pregunta si esa fiscalización realizada por los concejales corresponde a un control social. La respuesta es rotundamente no. El control social proviene desde los grupos intermedios, proviene desde la ciudadanía, y los concejales no son parte de la sociedad civil. Los concejales son parte de la institución.
En términos generales los espacios formales que tienen la sociedad civil para ejercer un control social son dos:
– El Consejo Comunal de Organizaciones de la Sociedad Civil (COSOC), organismo que tiene un nivel de participación consultivo y que no toma decisiones vinculantes.
– Transparencia activa (junto a la solicitud de información), que es un espacio importante pero que solamente alcanza a niveles de participación consultiva con respuesta obligatoria.
Los espacios de control social a nivel local son bastante acotados, por tanto se requiere aprovechar los espacios existentes y fortalecerlos: El COSOC no debiese estar supeditado al alcalde (parece un despropósito que actualmente sea el alcalde quien presida el COSOC) de turno, sino que debiese tener una autonomía que le permita fiscalizar a la administración comunal, y no tan sólo pronunciarse respecto a temas específicos que la ley le permite. ¿Por qué no imaginar un COSOC que tenga la facultad de convocar a un plebiscito comunal para obtener un pronunciamiento ciudadano claro respecto a una decisión específica que tenga impacto a nivel comunal?
Se debe fomentar el control ciudadano, ya que el control ejercido desde los concejales queda sujeto a la relación de estos con el alcalde o alcaldesa. Sólo por dar un ejemplo: ¿Cómo confiar en un la fiscalización de un concejal “x” si durante la campaña municipal se dedicó a aparecer en afiches junto al que en ese tiempo era candidato(a) a alcalde(sa)?
El llamado entonces es a ejercer el control social sobre las autoridades locales (Alcaldes y Concejales) y pedirles explicaciones de sus acciones u omisiones.
¿Está Ud. dispuesto(a) a dedicar tiempo para fiscalizar su Municipio?
[1] Artículo 79, letras c) y d), Ley Orgánica de Municipalidades.

Participación Ciudadana: Tips para Congresistas

La campaña de los aspirantes al Congreso ha llegado a su fin. Candidatos y candidatas  han sido elegidos por la ciudadanía para representar sus intereses, prioridades y necesidades en el Congreso Nacional. Se acaba entonces la oferta y comienza el cumplimiento de lo ofrecido.
Todo el esfuerzo de las candidaturas para lograr la votación necesaria, se transforma en un esfuerzo por convertirse en representantes de calidad, proactivos y que integran a la ciudadanía en su trabajo parlamentario.
Y se viene un desafío interesante para los congresistas: ¿Cómo integrar de manera efectiva a la ciudadanía en su labor parlamentaria?
A juicio del autor, los congresistas que pretenden comprometerse con la participación ciudadana en su labor parlamentaria debiesen tomar en consideración, como mínimo, las tres siguientes sugerencias:
1. El congresista es una persona, no una deidad: Suele darse con bastante frecuencia que los congresistas desarrollan su actividad parlamentaria de una manera excesivamente vertical, presentándose ante la ciudadanía como el “solucionador de problemas”. La participación ciudadana implica que la autoridad se acerque a la ciudadanía a través de una gestión más horizontal, buscando un diagnóstico conjunto y una definición conjunta de posibles soluciones.
Un ejemplo simbólico, es esa larga tradición de las autoridades de “apadrinar” organizaciones de la sociedad civil (clubes deportivos, clubes de adultos mayores, centros de madres, entre otros). Ese pequeño gesto convierte a una autoridad en alguien distinto, en alguien superior que cuida a la organización social “desde arriba”.
2. La participación ciudadana no es enjuague bucal: Los actores políticos actualmente presentan casi en su totalidad un discurso favorable hacia la participación ciudadana. Sin embargo este discurso no se condice con acciones concretas que favorezcan la participación de la ciudadanía en la gestión del parlamentario.
Debe existir un compromiso real con la participación ciudadana, entendiendo que esta participación va a implicar entrega de espacios de decisión (poder) a los ciudadanos.
Llevando el párrafo anterior a niveles extremos, pregunto: ¿Algún Congresista estaría dispuesto a dejar que sus representados decidan cómo debe votar el un proyecto de ley en sala?
3. Organizar visitas al Congreso en Valparaíso no es participación ciudadana: Ligado con el punto anterior, se hace necesaria la elaboración, la aplicación y el seguimiento de metodologías de participación ciudadana en la gestión parlamentaria. Partiendo de instancias de información unidireccional (transparencia activa), pasando por espacios de participación que permitan la existencia de feedback entre la ciudadanía y el congresista (reuniones con ciudadanos donde se expliquen y logren consensuar posiciones respecto a temas legislativos), y llegando a niveles de participación que impliquen acciones concretas de decisión y control social (voto online, iniciativas de ley que provengan de los ciudadanos y en el que el congresista se transforma en un canal de entrega de las iniciativas al legislativo).
Esta elaboración de metodologías permitirá transparentar la gestión del congresista respecto a su voluntad para con la participación ciudadana. Además posibilitará la evaluación concreta de las instancias de participación creadas, buscando su permanente mejora.

lunes, julio 29, 2013

Unidades Vecinales: Las amigas olvidadas de la Planificación Local

El desarrollo de una comuna depende de diversos factores. Uno de ellos es realizar una acertada toma de decisiones sobre las políticas públicas que se aplican en un territorio, focalizando correctamente los recursos.

Igual de importante es que se facilite la participación ciudadana, entendiendo que la democracia participativa permite mejores diagnósticos del territorio y mejores decisiones compartidas entre la autoridad y la sociedad civil.

Las comunas de Chile, por su extensión territorial, su heterogeneidad poblacional y paisajística, entre otros factores, requieren de un diagnóstico a una escala pequeña, que mejore la eficiencia y la eficacia de la gestión local y de las instancias de democracia participativa.

Para esto la normativa contempla la creación de Unidades Vecinales.

Las municipalidades, para el cumplimiento de sus funciones presentan una serie de atribuciones esenciales definidas por ley. Una de estas atribuciones esenciales se expresa en el Artículo Nº 5, letra j) de la Ley Orgánica de Municipalidades: “Establecer, en el ámbito de las comunas o agrupación de comunas, territorios denominados unidades vecinales, con el objeto de propender a un desarrollo equilibrado y a una adecuada canalización de la participación ciudadana”.

La ley 19.418, sobre Juntas de Vecinos y demás organizaciones comunitarias, en su artículo Nº2, letra a), define a la Unidad Vecinal como “El territorio, determinado en conformidad con esta ley, en que se subdividen las comunas, para efectos de descentralizar asuntos comunales y promover la participación ciudadana y la gestión comunitaria, y en el cual se constituyen y desarrollan sus funciones las juntas de vecinos.”

La misma ley, en su artículo Nº 38 indica que la definición de las Unidades Vecinales serán determinadas por el Alcalde, “de propia iniciativa o a petición de las juntas de vecinos o de los vecinos interesados, con el acuerdo del Concejo y oyendo al Consejo Económico y Social Comunal”.
En este mismo artículo se agrega que el Alcalde “procurará que el número de ellas (Unidades Vecinales) permita la más amplia participación de los vecinos, con el fin de facilitar una fluida relación entre las organizaciones comunitarias y el municipio”.

La pregunta que cada municipio debe realizarse es ¿Con las actuales Unidades Vecinales, estamos efectivamente propendiendo el desarrollo equilibrado y canalizando la participación ciudadana a nivel local?
 
Las actuales Unidades Vecinales que existen en cada comuna, en el momento que se definieron, probablemente sí cumplían con los objetivos definidos en la ley. Pero se debe poner especial atención respecto a que los territorios son dinámicos y sufren modificaciones durante el tiempo. Por tanto las Unidades Vecinales debiesen estar en constante revisión por parte del municipio y de la sociedad civil.

La ley, tal como lo hemos visto, efectivamente define lo que es una Unidad Vecinal, indica quien es el encargado de definirlas y cuáles son sus objetivos que debe buscar. El problema principal es que la ley no establece una metodología a utilizar por parte de las municipalidades para definir Unidades Vecinales de manera correcta y por tanto, cumplir con los objetivos indicados en la ley.

Los únicos criterios para conformar Unidades Vecinales que se entregan desde la norma, corresponde a lo presentado en el artículo Nº 38 de la ley 19.418 sobre Juntas de Vecinos. Allí se indica que para definir Unidades Vecinales se “tendrá en cuenta la continuidad física, la similitud de intereses y otros factores que constituyan el fundamento natural de agrupación de los vecinos”. Estos criterios son bastante pobres, no siendo de ayuda en el complejo proceso técnico-político de definición de Unidades Vecinales.

Los municipios se enfrentan a un gran problema. Deben definir Unidades Vecinales, pero no se les explica la metodología para hacerlo. Tenemos entonces en la actualidad tantos criterios para crear Unidades Vecinales, como comunas hay en Chile.

viernes, febrero 22, 2013

Los planes de desarrollo comunal se llenan de polvo en Chile

En Chile los municipios tienen como atribución privativa, según el artículo Nº 3 de la Ley Orgánica de Municipalidades, “Elaborar, aprobar y modificar el Plan Comunal de Desarrollo”. Además, el artículo Nº 5 de la misma ley indica que dentro de las funciones esenciales de los municipios está “Ejecutar el Plan Comunal de Desarrollo y los programas necesarios para su cumplimiento”. De lo anterior se desprende que sólo los municipios pueden elaborar un PLADECO y que es labor de estos el llevarlos cabo.
Ahora bien, para la gestión del territorio el artículo Nº 6 de la citada ley indica que los municipios deben contar como mínimo con tres instrumentos, explicitándose que uno de ellos es el Plan Comunal de Desarrollo. Por tanto, se desprende que el PLADECO es un instrumento obligatorio para todos los municipios de Chile, en cuanto a su existencia.

A pesar de la relevancia que se manifiesta en la ley, el PLADECO en la realidad no es más que un instrumento indicativo para la administración comunal. No hay un sentimiento de obligatoriedad por parte de la autoridad comunal en la ejecución de los planes, programas y proyectos que en él se indican.

Básicamente, este sentimiento de “no obligación” para cumplir con lo indicado en el PLADECO se basa en al menos 4 puntos:

1.El PLADECO implica pensar la comuna en el mediano y largo plazo, plasmando una visión de desarrollo que trasciende a la autoridad de turno. El PLADECO entonces entra en conflicto con la mirada de corto plazo que predomina en las administraciones comunales chilenas. La consecuencia: Desinterés por utilizar el PLADECO.

2.Generalmente el proceso de elaboración de un PLADECO no presenta un fuerte componente de participación ciudadana. Más bien la ciudadanía es utilizada como un actor legitimador del instrumento. Lo anterior produce que el proceso de elaboración del PLADECO se dé más bien a un nivel técnico, obviándose la visión ciudadana. La consecuencia: Alejamiento del ciudadano con la forma de elaborar el instrumento.

3.No existe presión por parte de los actores sociales locales para hacer cumplir el PLADECO. Probablemente por no considerarlo fruto del trabajo consensuado de los actores locales, o bien producto del desconocimiento del instrumento en sí, o más importante aún por la inexistencia de instancias de Control Social del PLADECO. La consecuencia: Indiferencia por un instrumento que no consideran propio.

4.Los Concejales no demuestran mayor interés por presionar a la autoridad, aun existiendo en la ley herramientas para ello. La ley Orgánica de Municipalidades en su artículo Nº 79 dice que el Concejo Municipal tiene como una de sus funciones la de supervisar el cumplimiento del Plan Comunal de Desarrollo. Incluso este Concejo puede disponer la contratación de una auditoría externa que evalúe la ejecución del Plan de Desarrollo (Artículo Nº 80). La consecuencia: No hay control sobre el PLADECO por parte de quienes debiesen llevarlo.

Al no existir mayor interés en el PLADECO, este instrumento se convierte sólo en una declaración de buenas intenciones, que queda escondido al final de un cajón en alguna oficina, cumpliendo la función de juntar polvo. Ese mismo polvo termina por enterrar una gran oportunidad para el desarrollo de las comunas de Chile.

Publicado en Elquintopoder.cl:  http://www.elquintopoder.cl/ciudad/los-planes-de-desarrollo-comunal-se-llenan-de-polvo-en-chile/
Publicado en El Ciudadano: http://www.elciudadano.cl/2012/12/04/60974/los-planes-de-desarrollo-comunal-se-llenan-de-polvo-en-chile/

jueves, noviembre 29, 2012

Una candidatura que elimina propaganda del competidor, le falla al ciudadano

Finalizada la vorágine de las elecciones municipales, todo comienza aparentemente a volver a un estado de menor efervescencia política.
Permítanme entonces una reflexión…

En períodos de campaña suelen darse enfrentamientos entre adherentes, visibles fundamentalmente a través redes sociales, pero también observables en las calles de cada comuna. No es aislada la existencia de enfrentamientos entre comandos opositores que se disputan espacios para ubicar sus afiches de campaña.

Pero lo que llama la atención es que los comandos de campaña no solo se preocupan de instalar propaganda propia, sino que hay una preocupación especial en hacer desaparecer, romper o ridiculizar los afiches de campaña de las candidaturas opositoras. Y hablemos claro, esta práctica es generalizada y sistemática. Los afiches rotos, los panfletos anónimos, entre otras cosas, no proliferan producto de la teoría de la generación espontánea. Estas prácticas ocurren comúnmente y como ciudadanos lo sabemos.

En términos prácticos, lo que una candidatura busca al dedicarse a romper propaganda ajena es invisibilizar a las demás candidaturas, intentando monopolizar la publicidad en un territorio. Ese monopolio de la propaganda genera un daño enorme a la ciudadanía, entendiendo que la decisión de votar debe ser consecuencia de un proceso de información respecto a alternativas de oferta.

Para entender el costo de oportunidad de nuestra decisión, debemos tener claridad respecto a las alternativas existentes. Si el ciudadano no conoce las alternativas, no podrá dimensionar cuál es el costo de oportunidad de elegir a un candidato. De aquí nace una pregunta: ¿No será que las candidaturas buscan que la ciudadanía no conozca el costo de oportunidad de votarles y para eso buscan invisibilizar a sus contendores?

Para que la oferta política sea conocida por la ciudadanía, la propaganda en una elección debería ser igual para todos los candidatos competidores (igualdad de propaganda en términos de cantidad de ella). Lo anterior bajo la lógica de que el ciudadano debe tener igual acceso a la información de la oferta de candidatos y programas.

Por tanto, ese acto tan mínimo de invisibilizar al oponente, lejos de hacer un favor a su propio candidato, está realizando una acción profundamente antidemocrática, pues le niega al ciudadano el derecho de informarse de las opciones que tiene y del costo de oportunidad que deberá asumir al momento de sufragar por una candidatura.

Álvaro Jorquera Mora
@jorqueramora


sábado, septiembre 22, 2012

¡Y vueeeltaaa a ser elegido! ¿Paremos la cueca?

Hace algunos días nos enteramos de que la Cámara de Diputados, por amplia mayoría, aprobó en general la reforma constitucional que pone límite a la reelección de diputados y senadores. En concreto, lo aprobado corresponde a lo siguiente: los diputados podrán repostularse en dos ocasiones, con un máximo de 12 años de ejercicio, mientras los Senadores podrán repostularse  sólo una vez, totalizando 16 años como máximo.
Sin duda se avanza en la dirección correcta, dando la posibilidad para la llegada de nuevas personas (ideas) al Congreso Nacional. Pero también es bueno dejar constancia de que esta medida es una condición necesaria pero no suficiente para renovar la política y mejorar la imagen de ésta frente a los ciudadanos.
Sólo por nombrar otra temáticas donde debiese avanzarse en un futuro próximo: reemplazar el sistema binominal por otro sistema más representativo, elegir directamente a Intendentes y COREs y regular el financiamiento de la política.
Pero volvamos al límite de reelecciones. En la cámara de diputados se seguirá discutiendo respecto de esta reforma, pasando posteriormente al Senado. Ya veremos si esta operación por mejorar la imagen de los políticos llega a buen puerto.
Sólo con la intención de aportara la discusión, quisiera poner sobre la mesa un par de ideas que en primera instancia pudieran parecer una posición extrema dentro de la temática en cuestión.
Primero que todo: no a la reelección. Se ve con bastante temor el siquiera pensar en la posibilidad de prohibir la reelección inmediata, ya que al ser elegido un congresista, dejaría de tener alguna motivación por cumplir correctamente su cargo, debido a que no habría presión de someterse al escrutinio público en una próxima elección. Además, al no existir reelección, nos encontraríamos en cada período con congresistas faltos de experiencia, convirtiendo al Congreso en una institución ineficiente.
Ser elegido congresista es por sí mismo un motivo de responsabilidad que debiese ejercerse con la misma seriedad teniendo o no teniendo posibilidad de reelegirse. Pensar que la única motivación de llegar a un puesto es ser reelegido en éste a través de los años, da para preocuparse.
Pero por un momento pensemos en esa posibilidad: los congresistas que no tienen chance de reelegirse no están motivados en realizar bien su trabajo legislativo. Propongo entonces la creación de la posibilidad de revocar de su cargo a los senadores y diputados al cumplir la mitad de su período, si la ciudadanía a la cual representa lo estima conveniente a través de presentación de firmas de un porcentaje determinado de ciudadanos. La idea principal aquí es el fortalecimiento del control social, concepto fundamental para asegurar que los congresistas asuman seriamente su ejercicio legislativo.
Pensemos ahora en el segundo argumento: al no existir reelección, en cada período nos encontraríamos con una Cámara de Diputados y con un Senado lleno de miembros neófitos, sin mayor conocimiento ni experiencia en el tema legislativo, convirtiendo al Congreso en una institución ineficiente, lenta e incapaz de cumplir con sus objetivos. No deja de tener razón esta postura, ya que como ciudadanos esperamos que al menos el Congreso se ocupe eficientemente de su principal labor: legislar.
Para evitar Congresos ineficientes por la llegada masiva de nuevos legisladores, propongo que la cámara de diputados y el Senado sean renovados en la mitad de sus integrantes, dejando entonces en ejercicio a la otra mitad que ya conoce el trabajo legislativo. De esta forma se minimiza la posibilidad de encontrarnos con un Congreso ineficiente por la condición neófita de sus integrantes. Esta renovación parcial ocurre actualmente en el Senado.
En resumen, se propone en este texto la imposibilidad de reelección, la renovación de los congresistas en un50% en cada elección y la posibilidad de revocar (reafirmar) a los congresistas al cumplir la mitad de su período, si los ciudadanos así lo estiman necesario.
Cuando existe voluntad de verdad de renovar la política, entonces las dificultades deben entenderse como desafíos para sortear, como oportunidades para discutir, y finalmente como la instancia para plantear soluciones.

*Publicado también en Elquintopoder.cl :  http://www.elquintopoder.cl/politica/y-vueeeltaaa-a-ser-elegido-paremos-la-cueca/
 Publicado en El Ciudadano: http://www.elciudadano.cl/2012/09/22/57400/y-vueeeltaaa-a-ser-elegido-paremos-la-cueca/

La Historia del ciudadano informado

En algún lugar de Chile y en una fecha que no recuerdo, un ciudadano informado se aprestaba a votar en unas elecciones municipales. El día de la elección era el momento cúlmine de todo su proceso de averiguación, de recopilación de información respecto de las candidaturas que se presentaban a la elección.
Desde hace ya más de un mes, el ciudadano informado se había dado el trabajo de conocer cada una de las propuestas de los candidatos, tratando de identificar si existía una historia común entre la candidatura y la comuna.
Hizo el esfuerzo de comunicarse con cada candidatura y evaluó el interés mostrado hacia sus consultas. Una de las preguntas que les realizó fue respecto de la motivación que tenían para ser candidatos. ¿Le interesa aplicar programas efectivos en el corto plazo y de poco efecto en el largo plazo? ¿Le preocupa realmente una planificación para el desarrollo comunal, aunque esto implique no tener resultados inmediatos?
El ciudadano informado trató de escuchar discursos y leer columnas escritas por los candidatos, buscando identificar a quienes mostraban una imagen paternalista y a quienes mostraban una actitud más horizontal, más cercana al empoderamiento ciudadano. Y este ciudadano no se quedó allí: se preocupó por ver si la forma de hacer campaña de cada candidatura en la comuna había sido utilizando estrategias innovadoras, o si acaso mantenían la antigua estrategia del rayado de murallas, lanzamiento de panfletos e invasión de carteles. Para el ciudadano informado el valor del respeto con la limpieza, el orden y la belleza de la ciudad era fundamental.
Contextualizó los discursos. Intentó ver por qué había candidaturas que casi de manera automática encontraban erradas todas las decisiones del actual alcalde. Pero también fue duro en su análisis cuando el alcalde comenzó a realizar enormes inversiones desde los últimos nueves meses antes de la elección.
El ciudadano informado se dio cuenta de que una linda foto y un eslogan llamativo, por sí mismos, no hacen gobierno local. Se sintió muy molesto cuando notó que existían candidaturas que privilegiaban la imagen por sobre las ideas, y responsabilizó al marketing político de esta tendencia creciente en Chile.
Ese día de la elección, el ciudadano informado estaba contento. Sentía que mientras marcaba su preferencia, lo hacía con total responsabilidad y pensando en el bien de su comuna. Depositó el voto en la urna, mientras esbozaba una sonrisa.
Terminado su deber cívico, el ciudadano informado salió del local de votación y de casualidad se encontró con su gran amigo, el ciudadano desinformado. Se dieron un gran abrazo. El ciudadano informado le preguntó si acaso iba en dirección a votar. “¡Pero claro! – respondió el desinformado- tengo que ir a votar, porque si gana mi candidato me aseguro un buen trabajo en la municipalidad”.
El ciudadano informado comprendió que se estaba quedando sólo.

* Publicado en elquintopoder.cl : http://www.elquintopoder.cl/politica/la-historia-del-ciudadano-informado/ 
Publicado en "El Ciudadano": http://www.elciudadano.cl/2012/08/16/55958/la-historia-del-ciudadano-informado/

Congresista querido, ¿querrá usted representarnos?

Ya no resulta sorprendente que las encuestas muestren altos niveles de rechazo al Congreso Nacional. Este fenómeno ha venido intensificándose desde hace dos años. En la encuesta Adimark de abril de 2010, la Cámara de Diputados mostraba un nivel de aprobación del 43% y de desaprobación de un 37%, y para junio de 2012 Adimark nos muestra un nivel de aprobación de un 17% y desaprobación del 73%. El Senado presenta un comportamiento similar al descrito.
Observamos, además, ya casi sin capacidad de asombro, como las discusiones en el congreso presentan una desconexión preocupante con las demandas ciudadanas, se habla de una crisis de representatividad en el Congreso Nacional.
En términos simples, cuando hablamos de representación, debemos pensar en una ciudadanía que entrega su poder a una persona “x” para que interprete y represente sus posturas en el mundo legislativo. Hasta ahí todo está bien.
No obstante, para que alguien nos represente, además se requiere que este representante conozca cuáles son nuestras opiniones respecto a las temáticas que se están tratando y luego exponerlas en las discusiones legislativas. Si esto no ocurre, entonces sólo estamos entregando nuestro poder a una persona sin generar una relación posterior. Estaríamos sólo en un sistema de democracia delegativa.
La representatividad requiere un constante flujo de opiniones entre representantes y representados, sobre los temas que se están discutiendo en el Congreso Nacional (y por favor, no nos vengan con que en las jornadas distritales eso es lo quese hace).
Lamentablemente, la representación no se está logrando, quizás producto del tratamiento “amateur” que se le da al acto mismo de la representación. Sin embargo es posible pensar en  metodologías que permitan recoger información relevante por parte de los parlamentarios en sus distritos y circunscripciones que aporten a mejorar el proceso de representación y alejarse de la simple delegación de poder.
Elaboración de encuestas, sistemas de votación on-line, mesas de trabajo, focus group. Existen muchas opciones. Pero lo importante es que realmente exista una correspondenciaentre la opinión ciudadana de un territorio y las argumentaciones (y votaciones) que realiza un determinado congresista.
Lo principal, a juicio de quien escribe, es terminar con las votaciones por “órdenes de partido”, ya que eso anula toda posibilidad de discusión ciudadana, elimina toda posibilidad de representatividad de los territorios y fomenta el poder de las elites políticas.
Pero ojo, todas estas metodologías que puedan recoger la opinión ciudadana deben ser pensadas con el fin de mejorar la participación y no pensadas para instrumentalizar a la ciudadanía, legitimando posturas predefinidas por el congresista. De ahí que la transparencia en la elaboración y aplicación de estas metodologías resulte fundamental.
Para finalizar, le recomiendo que haga el ejercicio de preguntarle a su representante en el poder legislativo qué metodología utiliza él o ella para recoger las opiniones ciudadanas sobre los temas que se están viendo en el Congreso. Pregúntele también si es posible acceder a los resultados de la aplicación de esas metodologías, consúltele cuánta gente participa en esas jornadas de discusión y aproveche de interrogarlo si acaso realiza sondeos en el territorio que le permitan orientarse al momento de votar en las sesiones del Congreso.

*Artículo publicado en Elquintopoder.cl :  http://www.elquintopoder.cl/politica/congresista-querido-querra-usted-representarnos/ en El Ciudadano: http://www.elciudadano.cl/2012/07/08/54688/congresista-querido-querra-usted-representarnos/

lunes, junio 18, 2012

Equipos Asesores a la medida de la autoridad (Un didáctico viaje al futuro)

(Enero de 2013) Una nueva autoridad local ha asumido hace algún tiempo en la comuna de “Chuleta City”. Sin duda, la campaña política realizada fue brillante, logrando obtener una mayoría avasalladora. Se habla incluso de proyecciones a nivel distrital para un futuro próximo.
El día del triunfo del candidato (el pasado 28 de octubre de 2012) y, entre el vino espumante, abrazos, banderas y música, le pregunté al candidato ganador: ¿Oiga, tiene usted claridad cómo va a conformar su equipo de asesores?
Mientras dos señoras lo abrazaban, me miró y me respondió: ¡Pero por supuesto, la gente que ha trabajado en mi campaña, que está ahora aquí, van a ser mis asesores!
La respuesta entregada, para nada resultaba una sorpresa. Más bien es lo que normalmente esperamos que pueda decir una nueva autoridad al momento de sentirse triunfador tras una dura campaña municipal.
Dejé pasar el tiempo, pues mi intuición me decía que la respuesta del candidato ganador había sido producto de la adrenalina, producto del momento de felicidad, producto del vino espumante y los canapés.
Por eso he esperado hasta este mes de enero de 2013.
Por estas fechas ya han terminado las fiestas y ha comenzado con fuerza el trabajo de los gobiernos locales. Por cierto, pedí una entrevista con la nueva autoridad de “Chuleta City”, por los canales institucionales correspondientes.
Fui citado a audiencia el día lunes 28 de enero de 2013 a las 9:00 horas. Llegué puntual. Mientras estaba a la espera que la nueva autoridad me recibiera, comencé a observar quiénes eran los que conformaban el equipo asesor. No me sorprendió ver que la mayoría de los que pululaban por allí eran personas que vi acompañando al candidato en los casa a casa, en las ferias, en las caravanas, y que por cierto estaban el día del triunfo celebrando con vino espumante.
Luego de esperar en una sala contigua por unos 15 minutos, llegó el momento en que se me hizo pasar al despacho de la nueva autoridad. Un gran escritorio estilo rococó me separaba de él. Sin duda, el señor ya estaba empoderado de su cargo de alcalde.
Luego de los saludos protocolares, fui directo al grano. Le consulté al ahora Alcalde respecto a quiénes eran los que conformaban su equipo de asesores. Su respuesta fue: “Mira, mi equipo está conformado por gente de mi confianza, que estuvieron conmigo durante la campaña. Son todos militantes de mi partido político y conocen muy bien los temas políticos de la comuna. Y lo mejor de todo es que los integrantes de mi equipo asesor siempre se muestran favorables a mis ideas. Yo doy una orden y al instante los chiquillos se ponen a trabajar”.
Constataba que lo dicho en octubre de 2012, no había sido producto del jolgorio ni del vino espumante. Él mantenía su idea de asesores.
Con todo respeto señor Alcalde -le interrumpí- está usted cometiendo un grave error. Más que un equipo asesor, usted ha creado un séquito de personas que sólo le siguen el amén. ¿De qué equipo de asesoría me está hablando? Continué diciendo: “El equipo asesor debería conformarlo con personas de su confianza, idealmente profesionales de diversas áreas, que provengan de todo el espectro político-ideológico y que se sientan con la libertad de dar opiniones divergentes a la suya o la del resto del equipo asesor.  Eso es un equipo asesor, el resto es tener un grupo de cortesanos, y eso, déjeselo a los reyes”.
El Alcalde recibió el mensaje no de muy buena forma. Es más, me dijo con tono duro: “Yo elijo el equipo asesor que quiera, o ¿acaso pretende que elija personas que no sean de mi partido y que luego se pongan a correr pa atrás, o quiere que tenga personas conflictivas que me digan que NO a todas mis ideas?”.
Comencé a entender que esta nueva autoridad municipal veía como un estorbo a las personas que no piensan como él, bloqueando de esta manera la posibilidad de entregarle diversidad ideológica y profesional a su equipo asesor.
Pero ese comportamiento es algo bastante generalizado en las autoridades y liderazgos en Chile. Y más aún en liderazgos con fuertes componentes de caciquismo y mesianismo. “Ellos son” la solución y los equipos asesores son simples comparsas.
No tiene sentido comentar cómo finalizó la reunión.  Sólo puedo decir que un par de sus asesores me invitó a salir del despacho, ya que por palabras de ellos: “Tenemos reunión de gabinete”.
“Esas reuniones en las que habla sólo tu jefe, seguramente”, les grité. Pero claro, en ese momento ya me encontraba sólo en la calle.
Álvaro Jorquera Mora
@jorqueramora



Seducción a la ciudadanía a través de malas prácticas. La culpa también es nuestra


Los tiempos han cambiado, las campañas políticas en Chile no son las mismas que hace 50 ó 60 años atrás, que duda cabe. Sacarse fotografías con bebés, darle la mano a la mayor cantidad de ciudadanos y sacarse fotos, ya no es tan trascendente como una buena aparición en los medios o un uso eficaz de las redes sociales (Facebook, Twitter, Youtube).

Sin duda que la inscripción automática y el voto voluntario generarán un cambio importante, que si bien hasta el día de hoy no es posible medir, sí es posible prospectar. Mal que mal, quedan sólo cinco meses para la prueba de fuego: Elecciones municipales 2012.

Primero que todo, es necesario dejar constancia que el nuevo sistema aumenta el número de votantes en 4,5 millones aproximadamente. Estos votantes podrán asistir de manera voluntaria a sufragar, dependiendo de la capacidad de los oferentes para seducirlos.

Estamos entonces a la espera que desde la oferta (candidatos) se entreguen propuestas de calidad que permitan seducir a la demanda (electorado potencial). La consecuencia sería entonces una masiva concurrencia a las urnas el día de la elección. Aquí nace una situación, que para juicio de quien escribe, puede transformarse en una problemática: La oferta para los ciudadanos, en vez de estar constituida por propuestas serias e ideas políticas, podría estar constituida intencionadamente por procesos clientelares, en donde se les ofrecen regalos, puestos de trabajo o comidas a cambio del voto. Pero, no basta con eso. Es necesario que los candidatos puedan asegurarse que quienes les han prometido apoyo, efectivamente vayan a las urnas. ¿Cómo se asegura un candidato que sus electores efectivamente sufraguen? Simple, los va a buscar a sus casas para que voten. El acarreo.

Es de esperar que acciones clientelares y los acarreos no sean las variables que caractericen al próximo proceso de elecciones municipales. La elite política, esperemos, se comporte a la altura de las circunstancias. No obstante los antecedentes por estas fechas, nos entregan algunos indicios no muy alentadores. Se denunciaron acarreos en las primarias nacionales de la Concertación, se pudo constatar la existencia de acarreo para el día 21 de mayo llevando gente a Valparaíso para que apoyara al Presidente Piñera. ¿Cuál es el miedo que tiene el que escribe esta columna? Simple. El miedo a que ganen las próximas elecciones los que ofrezcan mayor cantidad de puestos de trabajo, los que entreguen mercadería, los que tengan mejor logística en el acarreo de votos, los que arrienden más furgones y buses de “servicio ocasional”. Los que tengan más amigos con camionetas para que las pongan a disposición del candidato. Ese es el miedo.

Como reflexión final, parece pertinente discutir por qué ocurren estas cosas, por qué se entrega un Chocman y un jugo, por qué hay acarreos para primarias y para eventos políticos. La respuesta parece más fácil de lo que se cree: Estas cosas existen porque hay personas dispuestas a recibir regalos, a recibir un Chocman y un jugo, a ser acarreadas a votar a cambio de algún regalo o de una promesa clientelista.

 Lamentablemente los ciudadanos hemos alimentado la existencia de estos comportamientos de la elite política.

 Álvaro Jorquera Mora

Artículo fue tamibén publicado en "El Ciudadano" http://www.elciudadano.cl/2012/06/05/53030/seduccion-a-la-ciudadania-a-traves-de-malas-practicas-la-culpa-tambien-es-nuestra/ De igual manera fue publicado en Elquintopoder.cl http://www.elquintopoder.cl/politica/seduccion-a-la-ciudadania-con-chocman-la-culpa-tambien-es-nuestra/

lunes, abril 02, 2012

Equipos asesores “a la medida” de una autoridad: Craso error


Se estila que las autoridades públicas (y también en el sector privado) armen un equipo de asesores directos, de su total confianza, que le permitan tener claridad sobre la contingencia, sobre la agenda, y además recibir opiniones respecto a posibles decisiones políticas a tomar. El equipo de asesores se convierte en un primer termómetro, con una enorme influencia sobre el líder, por la confianza que este último le deposita.

El equipo de asesores, por la importancia ya relatada, debe ser cuidadosamente conformado. A juicio de quien escribe esta columna, la conformación de un equipo asesor debiese hacerse tomando en cuenta cuatro puntos:

1- El equipo debe conformarse por personas de absoluta confianza de la autoridad.

2.- El equipo debe estar conformado por profesionales de diversas disciplinas.
3- El equipo debe tener una transversalidad ideológica.
4- Debe existir libertad para expresar opiniones divergentes.

Sin embargo los tres últimos puntos (y fundamentalmente los dos últimos) no son tomados en cuenta a la hora de conformar equipos asesores de una autoridad (líder), creando equipos “a la medida” de las autoridades.

2.- El equipo debe estar conformado por profesionales de diversas disciplinas.

Muchas veces se conforman equipos de asesores en donde el único requisito es ser una persona de la confianza de la autoridad (que hayan trabajado en su campaña política, por ejemplo), habiendo demostrado lealtad en esos momentos. Esta puede ser una condición necesaria, pero no suficiente para conformar un buen equipo asesor.

Se comete un error al omitir la importancia de contar con profesionales en los equipos asesores, ya que resta posibilidades de dar visiones intensivas desde diversas ciencias a un fenómeno que se esté evaluando. El equipo asesor y la autoridad pierden entonces en profundidad analítica.

3- El equipo debe tener una transversalidad ideológica

Puede convertirse en una fatalidad que en la conformación de equipos asesores no exista transversalidad ideológica. Lo anterior porque el equipo, al observar un fenómeno, entrega sólo una mirada parcial de la realidad, no existiendo posibilidad de conocer visiones ideológicas distintas dentro del equipo.

Es importante hacer énfasis en este punto, ya que tiende a existir un cierto prejuicio a conformar equipos asesores en donde se incluyan personas ajenas al perfil ideológico de la autoridad y su equipo. Este prejuicio debiese eliminarse si se tiene en cuenta que a pesar de no existir correspondencia ideológica, sí existirá una estricta relación de confianza entre la autoridad y cada uno de los miembros del equipo asesor, tal como se explicita en el punto Nº 1.

4- Debe existir libertad para expresar opiniones divergentes

Relacionado con el punto Nº 3, este punto nos sugiere la existencia de libertad manifiesta para entregar opiniones dentro del equipo y a la autoridad. Muchas veces, miembros del equipo asesor prefieren no dar sus opiniones, con tal de no generar rechazo en el resto del equipo, o bien para no mostrarse contrario a las ideas que plantea el líder. Los miembros del equipo asesor terminan inhibiéndose de dar opiniones distintas a las que propone la autoridad, dando pie a que la discusión de ideas termine por desaparecer.

En muchas ocasiones, es la misma autoridad la que inhibe la discusión, o bien la que condiciona las discusiones para que se aprueben sus puntos de vista sin reparos. Pero se debe hacer énfasis que la ausencia de discusión, aumenta las probabilidades de cometer errores por parte de la autoridad, pudiendo tener consecuencias nefastas para el futuro político.


La invitación es entonces a defender la existencia de equipos asesores, que las autoridades generen esos espacios de discusión y de apoyo a su gestión política. Pero estos equipos de asesoría deben ser concebidos desde la confianza, las capacidades, la diversidad ideológica y la libertad de opinión.

Si lo anterior no se hace, la autoridad puede terminar en una especie de burbuja, alejada del mundo real y siendo parte de una dinámica en la que se aceptan todas sus opiniones, sin reparo alguno.


Álvaro Jorquera Mora
@jorqueramora

lunes, marzo 19, 2012

¡Yo no quiero ser Candidato!


Como cualquier día domingo, partí en dirección a una feria libre cerca de mi casa para realizar las compras correspondientes en frutas y verduras para la semana.

Pero el domingo pasado, que parecía un día normal, fue distinto. Encontré entre la muchedumbre a un grupo de personas que caminaba entre la gente entregando propaganda respecto a un candidato para las próximas elecciones. Este candidato caminaba junto al grupo, saludando, dando abrazos, sacándose fotos. Él mantenía una sonrisa permanente, casi eterna.

Reconozco que para mí es un sueño el poder alguna vez participar en una elección, ganarla, y asumir así un cargo de representación popular. Sin embargo, mientras compraba papas, tomates, elegía duraznos y le pagaba a la casera, comencé a pensar y a darme cuenta del sinnúmero de cosas que conlleva esto de “ser candidato”.

En primer lugar tengo que ser capaz de asegurar un cupo en mi partido político, haciéndome parte del festival de codazos para lograr posicionarme como una buena opción para el partido. ¿Primarias? Las primarias se dan sólo en lugares donde no hay claridad sobre cual “lote” del partido tiene el poder. Pero si hay un “lote” que domina ese territorio, olvidémonos de primarias. Confórmese con un “yo creo que es mejor que te bajes y así no debilitamos a nuestra carta segura”.

Ahora si soy independiente sólo depende de mi esfuerzo en conseguir adheresores a mi candidatura, y bueno, también del dinero para poder darle carácter legal a estas adhesiones.

Pero el dinero no es problema sólo de las candidaturas independientes. Los partidos políticos entregan algo de apoyo monetario a sus candidatos. Pero hablemos clarito: el que no tiene dinero para afrontar una campaña, mejor que vaya pensando en endeudarse o bien dejarle su cupo a alguien que si lo tenga. Mientras reflexionaba, el candidato que recorre la feria me da la mano mientras sonríe. Yo lo saludo, no sin dejar de pensar en lo endeudado que puede estar este caballero.

Seamos francos, el dinero en las campañas políticas se usa casi exclusivamente para difundir la candidatura, para posicionar el nombre, la foto y un eslogan “pegajoso” en el territorio que se está compitiendo. El marketing político sabe mucho de esto y logra muy buenos resultados, aunque para quien escribe esta columna, ese mismo marketing político ha sido responsable de la desaparición de candidaturas en base a ideas, fomentando la imagen, la forma por sobre el fondo. Ahora bien, destinar dineros para la conformación de think tanks que generen ideas y propuestas para la campaña, simplemente no es prioritario.

Finalmente los candidatos se han transformado en “productos” que se venden a la ciudadanía. Una ciudadanía que dista mucho de ser exigente a la hora de elegir ese tipo de “productos”.

Mientras miraba las alcachofas, pensé: ¿Y si soy capaz de posicionarme entre los codazos y además consigo el dinero necesario para hacer una campaña generosa que me convierta en un producto atractivo? ¿La tarea esta hecha? Ciertamente las probabilidades de ganar aumentan.

Pero las campañas políticas no son fáciles. No es sorpresa que comience a circular información sobre tu vida personal, familiar o laboral. No es un tema fácil de abordar que descubran que tienes un hijo fuera del matrimonio, que en tu juventud te tomaste una foto con algunas copas de más, o que hay unas deudas que aún no has logrado aclarar. Frente a esa situación, sorprendentemente te dirán dos frases: “así es la política” o bien “la política es sin llorar”. Dos frases que lo único que hacen es legitimar y hacer perennes prácticas totalmente deleznables.

Casi sin mirar y preocupado de mis reflexiones, tomé una manzana en el puesto de doña Claudia. Seguía pensando en cómo una decisión de ser candidato te transforma más que en un político, en un gladiador. En un gladiador preocupado de ganar su pelea mas bien porque la inversión monetaria realizada es alta, preocupado porque la presión del Partido Político es constante para que ganes y demuestres que tú debías ser gladiador, preocupado porque los contendores se esmeran en buscar en los mas profundo de tu historia personal o familiar algún evento que afecte tu candidatura.

Candidaturas pensadas en la imagen por sobre las ideas, centradas en destruir a los contendores en vez de posicionarte como mejor alternativa, concebidas desde una perspectiva de costo o beneficio monetario y con mínimas definiciones políticas.

¡Yo no quiero ser candidato! Dije en voz alta.

¡Caserito! me dijo doña Claudia, ¡esa fruta está podrida! Y claro, ella se refería a la manzana que yo tenía en mis manos.

Publicado en Elquintopoder.cl http://www.elquintopoder.cl/fdd/web/politica/opinion/-/blogs/yo-no-quiero-ser-candidato

miércoles, marzo 14, 2012

Perspectiva chilena de la política venezolana


***Entrevista aparecida el día martes 13 de marzo de 2012 en el diario venezolano "Nueva Prensa de Guayana"

Link directo: http://www.nuevaprensa.com.ve/site/articulo/25095/Perspectivachilenadelapolticavenezolana/

El politólogo Álvaro Jorquera Mora ofrece sus impresiones

Perspectiva chilena de la política venezolana




Omar Hernández (Internacionalista)


Ciudad Guayana.- Las realidades sociopolíticas de los países del entorno latinoamericano son similares en distintos aspectos y son múltiples los rasgos que les son comunes. Sin embargo, los análisis a simple vista son mucho más complejos. Por otro lado, la tensa situación en nuestro país ha tenido repercusión mediática en varios rincones del orbe y hoy se conoce más a Venezuela que antaño.

Analizar lo que ocurre aquí desde una perspectiva foránea ayuda a poner las cosas en perspectiva. Más, tomando referentes históricos de países vecinos. Por ello, consultamos a un especialista en la materia, Álvaro Jorquera Mora, quien desde el sur del continente amablemente respondió nuestras interrogantes.

Nuestro país acapara la atención de la prensa internacional, ¿Cómo nos ven desde Chile?

-Aquí hay expectación por lo que pueda ocurrir en Venezuela este año con el proceso electoral. La Mesa de la Unidad Democrática tiene la posibilidad cierta de derrotar a Chávez, y eso en Chile a algunos nos genera un sabor de boca conocido. Pero cuidado, La Concertación gobernó Chile durante 20 años, período con innegables avances para el país, pero también con una serie de temas donde no se quiso ni se pudo avanzar. Los años terminaron por convertir a La Concertación en una coalición insípida, que sólo se preocupó de mantener el poder y se olvidó de las profundas desigualdades que existen en Chile.

Para los que no están familiarizados con la historia chilena, ¿Nos puede explicar qué fue La Concertación?

-En Chile, el año 1988 una coalición de partidos políticos de centro-izquierda (denominada “La Concertación”) derrotó mediante un plebiscito a Pinochet, quien mantenía un régimen autoritario, sin contrapesos y con violaciones sistemáticas de los derechos humanos, desde 1973. La Concertación nació como una gran coalición, que se organizó con la convicción de derrotar a Pinochet y comenzar posteriormente un proceso de transición democrática.

Es obvio que el contexto chileno es diferente al nuestro, considerando que Venezuela posee un sistema democrático -aunque frágil-, lo cual no ocurría en Chile al nacer La Concertación. A pesar de ello, ¿Algo puede aprender la Mesa de la Unidad Democrática de la experiencia de La Concertación?
-La actual oposición venezolana debe entender que su principal arma es la unidad y su principal objetivo no es derrotar a Chávez y luego mantenerse en el poder, sino demostrar que es una alternativa viable y que será capaz de ir evolucionando a la misma velocidad que evoluciona la ciudadanía. En Chile, La Concertación no avanzó a la velocidad que los ciudadanos esperaban y fue castigada el año 2009. Perdieron el gobierno.

En Venezuela se ha hablado con frecuencia del desgaste de los partidos políticos, ¿Cómo es Chile en este sentido?

-En los últimos años Chile ha visto aparecer a una ciudadanía que desconfía de los partidos políticos y de las instituciones en general. Se pone en tela de juicio la representatividad de los partidos, dando paso a la aparición de organizaciones sociales que canalizan las demandas ciudadanas, representándolas de mejor manera. Hay que fortalecer los partidos para que canalicen eficazmente las demandas ciudadanas, evitando los personalismos.

¿No es el populismo un peligro en escenarios como los que describimos?

La aparición de líderes populistas es un peligro constante en toda sociedad política, y situaciones de crisis como las que se desarrollan en Chile son caldos de cultivo para su aparición.

¿Quién es Álvaro Jorquera Mora?

Nuestro entrevistado es politólogo egresado de la Universidad Tecnológica Metropolitana de Chile. Posee además una Maestría en Cooperación al Desarrollo, con Especialidad en Planificación Integral del Desarrollo Local, que obtuvo en la Universidad española Jaume I. Ha sido investigador destacado en temas vinculados con desarrollo comunal, fortalecimiento de la sociedad civil y participación ciudadana. Se desempeña como director de Desarrollo del Centro de Pensamiento Estratégico (CEPEST), asesor de planificación de la alcaldía de San Bernardo y catedrático universitario de Administración Organizacional.

jueves, marzo 08, 2012

Posteo Día de la mujer.....

Las mujeres tienen en Chile, un sueldo 20% menor que un hombre, en promedio, por el mismo trabajo, los planes de saludson mas caros( especialmente en edad f{ertil), no se les abren las puertas para participar en política ni en puestos directivos en el mundo privado, y por último se les utiliza como objeto sexual en medios de comunicación y en publicidad.

Ese es para mí el sentido del día de la mujer.. Mas que chocolates y flores hoy..

Hagamos un esfuerzo por la Igualdad de Género.

Saludos chicas!

sábado, marzo 03, 2012

¿Participación Ciudadana para unos pocos?


La participación ciudadana, ha sido un tema de debate durante los últimos años por parte de los Partidos Políticos, Gobierno, ONGs, opinión pública, entre otros.

No es una sorpresa que la ciudadanía adquiera lentamente espacios para participar en la toma de decisiones públicas. De a poco las autoridades comprenden que decisiones participativas generan una mayor legitimidad de los actos y una corresponsabilidad en los procesos y resultados.

La participación ciudadana ya no tiene vuelta atrás, y esto se justifica si entendemos que la Democracia (como sistema político) a medida que va madurando, requiere de una Sociedad Civil activa en su participación dentro del sistema político, dándole de esta forma. En palabras de Cohen y Arato (1992) La Sociedad Civil se considera como fuente de legitimidad del orden Social y Político, entonces la participación en la comunidad política se impone como una necesidad de toda sociedad para ser considerada democrática.

El diagnostico es claro, y de no mediar pequeños matices, es además compartido por todo el espectro político que recorre el eje izquierda-derecha.

Sin embargo hay un fenómeno que ocurre más habitualmente de lo imaginable. Este fenómeno puede denominarse como la “Elitización de la Participación Ciudadana”.

Generalmente quienes intentamos especializarnos en la temática de la Participación Ciudadana no profundizamos mas allá de la generación de los espacios para la participación ciudadana. Olvidamos lo fundamental que resulta que esos espacios de participación que tanto exigimos sean efectivamente utilizados, que exista entonces un empoderamiento ciudadano de los espacios de participación.

Ese empoderamiento, en rigor sí existe, porque la ciudadanía utiliza los espacios. El problema es qué tipo de ciudadanía es la que efectivamente utiliza los espacios de participación ciudadana que se han logrado generar.

Nos encontramos en muchas ocasiones, que las organizaciones ciudadanas, o bien ciudadanos a pie que se empoderan de los espacios de participación son los que han tenido un comportamiento de participación histórico, reconocidos por las autoridades y con un mayor acceso a la información que emana desde las instituciones. Finalmente ocurre que una “elite ciudadana” termina por utilizar los espacios de participación, cerrando la posibilidad -de manera involuntaria o quizás de manera voluntaria- de participar a la mayoría de los ciudadanos.

Frente a lo anteriormente expuesto, surgen voces que sugieren que hay un desinterés manifiesto de la ciudadanía por participar, y que resulta entonces imposible convencer al “resto de la ciudadanía” a utilizar los espacios de participación (“no podemos obligarlos a participar”). Como consecuencia se termina perpetuando el fenómeno que denomino “Elitización de la Participación Ciudadana”.

El desinterés por participar no debe ser planteado como una “causa” para la no participación, ya que eso lo transforma en una variable imposible de abordar. El desinterés debe entenderse como un efecto de la desinformación y fundamentalmente a los mínimos niveles de cultura cívica-política que existe en la ciudadanía chilena.

Si el desinterés es un efecto (tal como pretendo mostrar en este documento) debemos atacar las causas ya citadas.

• La desinformación se debe revertir diversificando las estrategias de difusión que emanen desde los organismos públicos. No basta con la entrega de dípticos a directivas de organizaciones de la Sociedad Civil, suelen participar en las convocatorias. Debe apuntarse a toda la ciudadanía, utilizando la mayor cantidad de herramientas, Fortaleciendo la transparencia activa, acercando la institucionalidad a los barrios, utilizando fuertemente las Tics...

• Los mínimos niveles de cultura cívica-política de los ciudadanos, es la causa fundamental del desinterés y debe ser abordado con una política de largo plazo. Educación Cívica en las escuelas y liceos, que fomenten el deseo de participar, de conocer sus derechos y deberes ciudadanos, de conocer la política y su importancia en la sociedad, de conocer la función de las autoridades, de conocer los canales existentes para participar y ser parte de la gestión del territorio en el que se habita.

Con certeza se requiere de una sociedad con individuos informados e interesados en participar, que tengan acceso igualitario a los espacios de participación.

Se requiere de una sociedad con un fuerte contenido político.

Álvaro Jorquera Mora
Cientista Político
@jorqueramora

Publicado en Elquintopoder.cl http://www.elquintopoder.cl/fdd/web/politica/opinion/-/blogs/participacion-ciudadana-para-unos-pocos

viernes, febrero 24, 2012

El Conflicto: No se alarme si existe, preocúpese si no hay solución


El conflicto social tiende generalmente a percibirse con recelo, con temor, con preocupación por parte de la sociedad política en la que acontece. Esto, sin duda, es comprensible si se evalúan las externalidades negativas que un conflicto social genera cuando estalla (desorden público, manifestaciones, enfrentamiento verbal y físico entre ciudadanos y fuerza pública, entre otras externalidades)

No parece descabellado que en una primera instancia, tienda a existir reticencia a que en una determinada sociedad política ocurran conflictos sociales.

Sin embargo debemos tener en cuenta que en un sistema político como la democracia, la existencia del conflicto no constituye un problema, es mas, constituye el pilar fundamental para su existencia. ¿Qué pasaría si en una sociedad no existiera el conflicto? Simple, no habría necesidad de una organización política, y menos de crear un sistema democrático.

La democracia se constituye entonces como un método para la resolución de los conflictos que ocurren dentro de una sociedad política. Siguiendo esa lógica, como ciudadanos no debemos preocuparnos por la existencia de conflictos, sino que nos debe preocupar fuertemente que estos conflictos no se solucionen. Si un conflicto social no tiene solución, a priori se puede afirmar que la democracia no está cumpliendo su labor primaria.


Un conflicto no se manifiesta siempre en la calle o a través de desórdenes públicos. Por ejemplo, cuando usted tiene algún problema en un tienda, generalmente:

1º Buscará los canales tradicionales para solucionar el problema. En primer lugar se acercará a la tienda a buscar una solución, hace un reclamo en el libro correspondiente y en caso que no sea exitosa la gestión buscará hablar con el jefe de la tienda.

2º Si no tiene solución terminará por explotar, probablemente amenzará con llamar a la televisión, tratará de forma dura a los trabajadores y jefes de la tienda. Exigirá con enojo la presencia en el acto del Gerente. El conflicto ha estallado.

3º Muy probablemente un Gerente de la tienda será informado de la situación y luego de ver que los trabajadores no han podido solucionar el problema ni los guardias han podido tranquilizarle como cliente, entonces el gerente se acercará a conversar con usted y negociaran una salida problema. Se obtendrá entonces una solución.


En una sociedad política, el conflicto recorre un proceso (que se ha simplificado para este texto) parecido, en el cual:

1º se demanda a las autoridades correspondientes la búsqueda de una solución “y” a un problema “x”. El conflicto nace.

2º En caso de no encontrar respuestas que busquen solucionar el problema “x” los demandantes se salen de los canales Institucionales de comunicación. El conflicto estalla y se hace visible para el resto de la sociedad política (manifestación en las calles fundamentalmente pidiendo la aparición de autoridades superiores).

3º Finalmente autoridades superiores de la sociedad política observan el estallido del conflicto y lo asumen como tarea propia. En ese momento el conflicto vuelve a entrar a los canales institucionales y se produce una negociación para una salida al conflicto. Se genera una solución (que puede ser la solución “y” o bien otra solución alternativa que satisfaga a ambas partes) a la demanda “x” que busque finalizar el conflicto, o bien quitarle presión a éste para buscar soluciones en el tiempo.


El proceso que vive un conflicto resulta fácil de entender, sin embargo cada conflicto tiene características propias que hacen que alguno de los puntos anteriores se extienda por mayor tiempo. Esto ocurre generalmente por intransigencia de una o ambas partes involucradas, o sea, de quién realiza la demanda (ciudadanía, sociedad civil, organizaciones), y quien debe responder a esa demanda (autoridades públicas).


La invitación es entonces a no temer a la existencia de conflicto, sino que a preocuparse si estos conflictos se extienden en el tiempo, estallando y sin capacidad de volver a los canales institucionales. La democracia para estos casos, no estaría haciendo su tarea.

Columna publicada también en "El Quinto Poder": http://www.elquintopoder.cl/fdd/web/politica/opinion/-/blogs/el-conflicto-no-se-alarme-si-existe-preocupese-si-no-hay-solucion

y en "El Ciudadano" http://www.elciudadano.cl/2012/03/17/49704/conflicto-no-se-alarme-si-existe-preocupese-si-no-hay-solucion/

lunes, septiembre 12, 2011

Pensar en el futuro con una mirada técnica: Lo que diferencia a un buen líder local


Pensar en el futuro de un territorio, implica fijar objetivos y proponer cursos de acción. Esto se define a través de un concepto: Planificación.

Sin lugar a dudas, un liderazgo político que presenta dentro de sus prioridades la temática de la planificación de políticas públicas de largo aliento, se convierte en un liderazgo que estratégicamente se diferencia. Se genera así, lo que podría denominarse una “Ventaja competitiva del Líder”

Esta estrategia de diferenciación, perfectamente puede ser utilizada dentro de una estrategia de marketing político, que posicione al líder como una persona con “visión de futuro”, “preocupado de grandes desafíos ”.

Los liderazgos políticos, independientes del nivel administrativo en el que se encuentran, requieren contar con un equipo que permita dar un sustento teórico – práctico a las visiones generadas por estos liderazgos. A nivel local, el análisis anterior es perfectamente aplicable. Un líder a nivel local que se demuestre interesado en grandes desafíos de futuro se diferencia del resto de los líderes del mismo territorio que tienden a abusar de los logros cortoplacistas y efectistas

Estos “Líderes de corto plazo”, tienden a inclinarse por procesos de asistencialismo, o bien por procesos clientelares.

La Propuesta

Un líder político a nivel local debe especializarse en su principal fortaleza, el hacer política. Sin embargo debe ser capaz de conformar un órgano que sea capaz de trabajar de manera autónoma y de forma técnica, pensando en dar un sustento plausible a las visiones políticas del líder. En otras palabras, el grupo especializado interpreta de manera técnica las visiones políticas del Líder.

El órgano técnico, para quien escribe el presente documento, se traduce en la creación de una Fundación que funcione a nivel local y que trabaje por un tiempo prolongado en el territorio donde el líder se desenvuelve.

En términos generales la Fundación tendría como funciones:

• Interpretar la visión política del líder local, transformándola en documentación técnica.

• Promover la visión de desarrollo del líder local, en el territorio en cuestión.

• Proponer líneas de trabajo para el territorio, priorizando las temáticas más abordadas por la ciudadanía, y que además se relacionen con la visión política del líder local.

• Convertirse en un referente a nivel local en la elaboración de propuestas para el Desarrollo Local. Se debe estimular el pensamiento y la reflexión sobre nuevos caminos de desarrollo, proponiendo soluciones a los grandes desafíos del territorio en el siglo XXI.

• Elaboración, discusión de ideas y materialización de políticas públicas que contribuyan al auténtico desarrollo Local. Fundamentado en avances políticos, técnicos y con apego irrestricto a los Derechos humanos, la justicia, la cohesión social y la cultura local.

• Intercambio y difusión de experiencias locales, tanto de Chile como del Extranjero.

• Realización de seminarios de formación y la publicación de estudios, análisis y propuestas sobre materias de interés local.